En un momento en el que la sostenibilidad ha dejado de ser una tendencia para convertirse en una exigencia, L’Oréal Groupe miró al calendario y subrayó una fecha: 2025. Precisamente porque estaban en el ecuador de L’Oréal For The Future, su programa de sostenibilidad lanzado en 2020 con objetivos medioambientales y sociales para 2030. Y cuando se está justo a mitad de camino toca hacer lo más difícil: revisar lo recorrido, ajustar lo necesario y acelerar sin perder el rumbo.
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Desde el Grupo cuentan que llegados a este punto han perfeccionado sus hojas de ruta y reforzado sus prioridades con cuatro grandes focos: gestionar la transición climática, salvaguardar la naturaleza, impulsar la circularidad y dar apoyo a comunidades. La clave está en que no se trata solo de qué quieren hacer, sino de cómo ordenan su estrategia. Y ahí aparecen tres palabras que, en el universo de L’Oréal Groupe, funcionan casi como un manual de estilo: Anticipación, Ambición y Alianzas.
Anticipación, Ambición y Alianzas: la brújula con la que se toman decisiones
Dicho de forma sencilla, anticipar es intentar llegar antes que el problema; ambicionar es no conformarse con cambios pequeños; y aliarse es entender que esto no va de ir en solitario. L’Oréal Groupe enmarca su enfoque de sostenibilidad en esas tres dimensiones para buscar un impacto positivo, duradero y transformador en la sociedad y el planeta.
Y cuando el tema es el clima, el Grupo sitúa su hoja de ruta dentro de un marco reconocido: en abril de 2024 reforzó su compromiso climático con un plan validado por Science Based Targets initiative (SBTi). En España, además, hay un dato que ayuda a aterrizarlo: desde 2018, el 100% de la electricidad consumida es renovable. No es un detalle menor; es una forma de contar que, a veces, el cambio empieza por lo básico, por dónde enchufas la vida diaria de una compañía. De cara a 2030, el objetivo es ir un paso más allá: alcanzar el 100% de uso de energía renovable en los sitios y tiendas operados.
La fábrica de Burgos: un ejemplo de sostenibilidad
Si hay un lugar donde la sostenibilidad deja de ser un concepto y se convierte en algo tangible, ese lugar suele ser una fábrica. Y el Grupo lo hizo posible en 2015 a través de la fábrica de Burgos, gracias a la puesta en marcha de una planta de biomasa que pasó a abastecerse exclusivamente de energías renovables. Aquella instalación fue pionera en el sector industrial español al suministrar toda la energía térmica en colaboración con la administración pública.
Contado sin tecnicismos, esa energía térmica sirve para que la fábrica funcione (vapor, agua caliente, agua fría y electricidad) y, además, el sistema se completa con paneles fotovoltaicos. Un matiz que también dice mucho: la madera utilizada procede de la limpieza de bosques del entorno. Otra fecha importante fue el 2017. Ese año, la fábrica de Burgos obtuvo la certificación Waterloop, convirtiéndose en la primera fábrica de L’Oréal Groupe a nivel mundial en lograrlo. ¿Qué significa? Que el agua utilizada en los procesos industriales se purifica y se recicla en circuito cerrado. De hecho, este hito supuso en 2024 un ahorro de 64.000 m³ de agua. Y se enmarca en una meta más amplia del Grupo: utilizar agua 100% reciclada o reutilizada para fines industriales en sus fábricas.
Circularidad: el futuro también se diseña (y se envasa) mejor
La circularidad suele sonar a palabra de informe, pero en realidad tiene mucho de sentido común: usar menos, usar mejor y dar más vida a los materiales. El Grupo trabaja la circularidad a lo largo del ciclo de vida del producto —desde el diseño hasta el fin de vida útil— y en envases se apoya en un enfoque basado en las 3R: Reducir, Reemplazar y Reciclar. De cara a 2030, L’Oréal Groupe fija dos objetivos claros que tienen todo el sentido: reducir a la mitad el uso de plástico virgen y obtener el 50% de todos los materiales utilizados en el embalaje de productos de fuentes recicladas o de origen biológico.
Y, para entender por dónde va el camino, hay que destacar que ha habido muchos avances al respecto, ya medidos en 2024: el Grupo señala que el 76% de los residuos generados por sus fábricas fueron reutilizados o reciclados y que una parte importante de ingredientes y materiales de base biológica son rastreables y provienen de fuentes sostenibles. Sin duda, muy buenas noticias.
Burgos Green Lines: menos emisiones también pasa por cómo se mueve todo
La sostenibilidad no acaba en lo que se fabrica, también está en cómo viaja. Y ahí entra el proyecto Burgos Green Lines, una iniciativa del centro de distribución internacional que busca que las operaciones de transporte sean más sostenibles apoyándose en tres ideas muy fáciles de visualizar: combinar modos de transporte (multimodal), reducir el uso de fletes aéreos y optimizar el llenado. En 2024, el Grupo alcanzó un 60% de transporte intermodal en Europa y, gracias al proyecto, se evitó la emisión de unas 5.550 toneladas de CO₂ ese mismo año
Lo interesante es que este año 2025 ha alcanzado la mitad del programa y esto ha obligado a hablar menos de intenciones y más de continuidad. L’Oréal Groupe enmarca este punto como un momento para afinar la hoja de ruta y reforzar compromisos en clima, naturaleza, circularidad y apoyo a comunidades. Ya veremos qué nos depara el 2026, pero lo que está claro es que la sostenibilidad no es una campaña, es una manera de operar. A veces se cuenta con grandes planes; otras, con decisiones que parecen pequeñas hasta que suman, como todo el recorrido que ha hecho el Grupo.