Alberto de Mónaco
Alberto de Mónaco
Príncipe Alberto Alejandro Luis Pedro
14 de Marzo de 1958
Piscis
“
Alberto de Mónaco, el segundo de los hijos de Raniero y Gracia de Mónaco, y actual soberano del Estado monegasco, permanece soltero contra viento y marea. Mientras el resto de príncipes herederos de la vieja Europa parecen haberse decidido a formar una familia, él continúa ligado a su soltería. Sus compromisos oficiales, de representación, y deportivos le mantienen, tal vez, demasiado ocupado.
„
Toda una vida ligada, desde la cuna, a la realeza europea y al glamour hollywoodiense. Raniero y Gracia de Mónaco, tras la bella Carolina, engendraron al príncipe Alberto, convertido desde sus primeros días en Príncipe heredero. Una salva de honores le llovieron a Alberto de Mónaco, desde que viera la luz un 14 de marzo de 1958. De hecho, sin ir más lejos, la reina Victoria Eugenia de España hizo las veces de madrina.
A cuna tan exquisita no le podía faltar una educación impecable. De 1977 a 1981 acudió a la Universidad, en Estados Unidos, al Amherst College de Massachusetts, donde estudió Ciencias Políticas, Economía, Psicología, Literatura Inglesa, Historia del Arte, Antropología, Geología, Filosofía, Sociología, Alemán y Música. Después de una educación tan humanista y diversa, el Príncipe logró su licenciatura en 1981 en Ciencias Políticas.
Haciendo caso de la máxima que habla de mente sana en cuerpo sano, Alberto de Mónaco ha practicado durante su vida, con bastante éxito, distintas disciplinas. En su periodo universitario se especializó en lanzamiento de jabalina. Durante cuatro años formó parte del equipo de fútbol de Mónaco y siempre ha estado dispuesto a competir en deportes tan variados como remo, tenis o esquí.
Alberto de Mónaco, muy consciente de su responsabilidad, combina sus aficiones con las labores propias de un soberano. Cada día atiende los asuntos que más afectan al principado monegasco, tanto en cuestiones puramente sociales como actos oficiales de representación.
Una agenda tan apretada no ha impedido, sin embargo, que al príncipe Alberto se le haya visto con alguna de las mujeres más bellas del mundo. Siempre y sin descanso.