Álvaro de Marichalar
Diez meses al año, empresario; dos meses, navegante aventurero. Así se puede resumir la vida de Álvaro de Marichalar. Con silueta de dandi romántico, él se sigue definiendo a sí mismo como una persona "apasionada por sentir la vida y dedicar mi ocio a mi gran pasión: navegar".
Horóscopo: Capricornio
Don Álvaro viene de una familia castellana, de aquellas que llevan la austeridad por bandera. Su padre, según ha declarado en diferentes medios, "nos educó con cariño y mucho sentido de la moral y los principios". Unos principios que le hacen vivir cada nuevo reto como una posibilidad de enfrentarse con la madre naturaleza y conversar con ella. La primera vez que experimentó la llamada del mar "ocurrió en América. Lo primero que hice fue dar la vuelta a una pequeña isla y enseguida tuve la sensación de relación total con la mar. El agua saltaba sobre mí... Pensé que un día ¡cruzaría el Atlántico en esa embarcación!", aseguró Álvaro.
En el mes de febrero de 2002, todos los ingredientes para llevar a cabo la hazaña de cruzar el Atlántico estaban listos. Álvaro de Marichalar partió de Roma sin miedo a permanecer 14 horas de pie (para evitar lesiones de espalda), batallando con las olas que a veces acompañan y a veces traicionan.
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