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ARCOS DE LA FRONTERA

Visto desde la lejanía, Arcos gusta por su estampa sobre una colina a cuyos pies corre el río Guadalete. De cerca, su atractivo es monumental. Pasear por sus recoletas calles Núñez de Prado, Cuna o el callejón de las Monjas, cruzar su plaza del Cabildo, el más popular y animado lugar de encuentro de este pueblo declarado conjunto histórico, o entrar en su basílica de Santa María o en la iglesia de San Pedro es hacer un viaje en el tiempo. Desde sus espléndidos miradores, además, se admiran bellísimas vistas de la ruta de los pueblos blancos.

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UBRIQUE

Ubrique es un populoso y activo pueblo conocido por sus trabajos en piel y cuero, por cuyos comercios artesanales se impone un paseo, con edificios barrocos notables y carreteras que conducen hasta el Parque Natural de los Alcornocales, el último escalón antes de tropezar con el Estrecho y las aguas del Atlántico.

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GRAZALEMA

Blanco, como no podía ser de otra manera en este entorno, es el pueblo que da nombre a esta sierra gaditana. Tiene una encantadora plaza mayor, calles empedradas, casonas solariegas, tres iglesias, la más importante, la de la Aurora, y un mirador, el de los Peñascos, para quedarse un buen rato viendo la bella panorámica. Hay que verlo todo, pero además pasar por sus talleres artesanales donde se teje la lana merina con la que asegura se elaboran algunas de las mejores mantas del mundo.

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OLVERA

Olvera es un pueblo blanco como la nieve y serrano serrano. No hay más que dar un paseo por sus calles para ver que sus casas resumen a la perfección la arquitectura tradicional de la sierra. Pero es que además está coronado por un castillo que le otorga su peculiar silueta. Lo que tampoco hay que dejar de hacer antes de continuar camino en este pueblo gaditano es entrar en su iglesia de la Encarnación y en el centro cultural La Cilla.

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MEDINA SIDONIA

Tiene castillo y recinto amurallado, un puñado de valiosas iglesias –como la de Santa María Coronada o la de las Monjas de Arriba–, arcos de época árabe y un delicioso conjunto de casonas de aliento aristocrático. En conjunto, un caserío de lo más señorial. Bajo el pueblo, un conjunto arqueológico que invita a adentrarse en la antigua ciudad romana de Asido Caesarina, donde se encuentran restos de una alfarería islámica.

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ZAHARA DE LA SIERRA

Ser uno de los pueblos más bonitos de España ya dice mucho de este lugar cuya estampa desde lejos ya da pistas de su encanto. Lo tiene todo: un caserío blanco y apiñado en imposibles cuestas, calles estrechas, plazas y miradores, iglesias y ermitas de estilo barroco y un castillo rematado por un torreón nazarí desde el que se advierte una vista impagable. Por si fuera poco, a sus pies reposan las aguas color turquesa del embalse de El Gastor.

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SETENIL DE LAS BODEGAS

En la ruta de los pueblos blancos de la sierra de Cádiz, es Setenil de las Bodegas un pueblo curioso, además de bonito. Y lo es, sobre todo, porque sus habitantes han aprovechado un impresionante tajo creado en la roca por el río para construir sus casas cueva, lo que le da un aspecto único. Para descubrirlo, lo mejor es perderse por sus rincones y recorrer las conocidas calles de las Cuevas del Sol y las Cuevas de la Sombra mientras el paseo se acompaña del tapeo en sus bares.

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VEJER DE LA FRONTERA

Vejer es un pueblo bonito, con su caserío de cal protegido por una muralla, su castillo en lo alto y sus estrechas y laberínticas calles adornadas de iglesias mudéjares, palacios, casas con patios y el arco de la Segur. Entre sus rincones con más encanto, la Plazuela o la plaza de España, donde sentarte a tomar un vino con pescaíto frito, a comprar tortas vejeriegas o dulces árabes.

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