Inka Gressel nos adentra a "El Evento de un Hilo" del Museo Tamayo
A través del trabajo de 16 artistas contemporáneos, «El evento de un hilo» en el Museo Tamayo, explora el textil como territorio de encuentro y conexión. En conversación con su curadora profundizamos en las relaciones entre hilos y vínculos
Los textiles son una expresión artística capaz de reflejar la cultura y el contexto social en el que se crean, así como los vínculos que los atraviesan. En cada hilo entrelazado se dibuja una metáfora de las relaciones humanas y las conexiones que nos unen con nuestro entorno.
Esta es una de las ideas que explora «El evento de un hilo», la nueva exposición del Museo Tamayo, que reúne a artistas bajo la curaduría de Inka Gressel y Susanne Weiß. A través de distintas aproximaciones al textil, la muestra invita a reflexionar sobre cómo estas conexiones dan forma anuestra manera de habitar el mundo.
Inka Gressel es parte del equipo curatorial de la exhibición.
El nombre de la exposición se inspira en parte de la filosofía de la artista alemana Anni Albers quien describió “el evento de un hilo” como la posibilidad de estar constantemente re-examinando y re-estructurando relaciones e inter-conexiones. La muestra reúne a 16 artistas contemporáneos para presentar diversos objetos, instalaciones y video-ensayos que exploran a forma en que los vínculos y las relaciones se conectan como hilos. Para complementar esta entrega, la exhibición incorpora 10 piezas de la colección Museo Tamayo-INBAL.
La colección permite a los visitantes plantearse preguntas como: ¿Qué nos puede decir un tejido acerca de sus orígenes, su significado y su rol social? ¿Cuáles fueron las condiciones económicas y las estructuras sociales en las cuales se desarrollaron patrones y estilos formales? ¿Cuáles técnicas tradicionales son aquellas que los artistas han abstraído, cuáles han traspuesto o resucitado?
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La mirada artística de Inka Gressel
Anni Albers hablaba de «reexaminar y reestructurar las relaciones y las interconexiones». ¿Qué relaciones descubrieron ustedes mismos durante el proceso curatorial que no estaban buscando inicialmente?
Esta exposición es una muestra itinerante que incorpora nuevas propuestas artísticas y procesos de investigación curatorial local en torno a los textiles en cada nueva edición. De esta manera, cada exposición abre nuevas perspectivas sobre el mundo textil. Al concebir la exposición, el artista participante Uli Fischer (nacido en 1953) nos dio a conocer la obra de la artista Christa Jeitner (nacida en 1935). Nos sentimos tan fascinados por su cuidadosa y, al mismo tiempo, políticamente comprometida «restauración» de textiles que decidimos incluir también su obra en la muestra. Asimismo, descubrimos que Uli y Vincent Vulsma (nacido en 1982) conocen a los mismos comerciantes de textiles del sur de Asia y que habían aprendido sobre las «olas de índigo» que conectan los océanos. Así, tres generaciones procedentes de tres contextos diferentes conforman un mismo hilo conductor. Este tipo de interconexiones puede encontrarse en cada nueva edición y configuración de la exposición. Por ejemplo, en el Istanbul Modern conocimos el legado de la Bauhaus en Turquía y su relevancia en la actualidad.Cada nueva ciudad y región aporta nuevas perspectivas y conocimientos sobre historias y relatos específicos.
Un hilo puede parecer un elemento mínimo, casi insignificante; sin embargo, al entrelazarse, puede convertirse en una estructura compleja. ¿Qué les interesa de esta cualidad como metáfora de la vida cotidiana?
El medio textil permite que visitantes de todos los contextos y niveles educativos puedan acercarse a los textiles y establecer una conexión con ellos, ya que nos rodean a lo largo de toda nuestra vida y forman parte de nuestras experiencias familiares y generacionales. De esta manera, las propuestas artísticas contemporáneas que presentamos también se vuelven más accesibles. Los textiles siempre han sido producto de la tecnología y un material fundamental de la economía global. En ellos resuenan la historia del comercio y del mundo laboral. Los oficios textiles se encuentran entre las ramas de la industria más antiguas que existen. Al mismo tiempo, ofrecen una mirada a las formas locales de expresión, experiencia y prácticas sociales. En este sentido, constituyen un espacio estético capaz de incorporar patrones e influencias provenientes de una amplia variedad de fuentes. Este constante ir y venir de influencias es inherente a la estructura y a la propia naturaleza de los tejidos.
La exposición plantea que los textiles pueden almacenar información. ¿Qué tipo de información puede conservar un textil que quizá una fotografía, un documento o un archivo tradicional no puedan preservar?
Para la artista participante Karen Michelsen Castañón, por ejemplo, historias contradictorias, tanto individuales como colectivas, se entrelazan como un cordón o un tejido de múltiples capas. «Entre los recuerdos de un quipu y los de un libro, entre las ramificaciones y las geografías del hogar, se extienden muchos océanos. Necesitamos el abrazo de un cordón para anudarlos todos». Los textiles están vinculados con el carácter nómada de las personas y las cosas: los llevamos con nosotros como una imagen portátil durante nuestros viajes y en la búsqueda de un lugar de refugio.
Cada espectador, de manera individual, puede dotar a este conjunto de obras de vida y establecer con él una comunicación.
Inka Gressel
Durante siglos, el tejido y el trabajo textil se han asociado con las labores domésticas y, particularmente, con el trabajo de las mujeres. ¿Cómo aborda la exposición esta historia sin reducir los textiles a una cuestión de género?
La obra Flying Geese (2017), de Ulla von Brandenburg, está basada en las colchas afroamericanas vinculadas al Underground Railroad, una red clandestina de rutas que operó a principios del siglo XIX y que servía para guiar a las personas esclavizadas en su huida hacia la libertad.
Las colchas están cargadas de vida y memoria, pero también de determinados roles, actitudes y acontecimientos sociales. La elaboración de estos tejidos de retazos (patchwork) funcionaba, al mismo tiempo, como un medio de transmisión colectiva de técnicas, formas y conocimientos.
La tradición de confeccionar colchas se encuentra en prácticamente todas las culturas y ha permitido a las mujeres expresarse en relación con el cuerpo social. Tradicionalmente, las colchas se utilizan como cobertores de cama; es decir, tienen una función práctica dentro del ámbito doméstico.
La producción de objetos textiles va de la mano con el intercambio comunitario de técnicas y conocimientos. Esto propicia la reafirmación de las mujeres como individuos dentro de comunidades sociales en las que su actividad artística no gozaba de un gran reconocimiento.
A principios del siglo XX, elevar ciertas formas de producción consideradas artesanales a la categoría de arte desempeñó un papel fundamental en el trabajo de muchas artistas europeas. En cierto sentido, las mujeres ingresaron a la historia del arte moderno a través del ámbito textil.
La exposición reúne a artistas provenientes de contextos muy diversos. ¿Qué puede revelar un material compartido sobre culturas que, en apariencia, tienen muy poco en común?
Las relaciones entre las obras individuales cambian dependiendo de los espacios culturales en los que se presentan. Parte del concepto consiste en establecer un diálogo con los contextos locales, permitiendo que surjan nuevas narrativas y que estas generen respuestas. Las historias relacionadas con los textiles se descubrirán a través de la colaboración local y de la mirada de los visitantes, quienes entretejerán sus propias perspectivas en la exposición.
Nos fascina el constante ir y venir espacial y temporal que se encuentra en las obras de arte, así como el movimiento que existe tanto en su interior como entre ellas.
Sin el acontecimiento —que tiene lugar en los planos material, espiritual, visual y económico—, sin una acción activa, el hilo permanecería siendo un hilo aislado, sin llegar nunca a convertirse en una estructura compleja. No es casualidad que, desde el punto de vista lingüístico, la palabra «contexto» provenga de una idea relacionada con entretejer.
Es precisamente este ir y venir entre la imagen y el texto lo que dio forma a las obras: aquello que estas narran, lo que las une y la manera en que ponen de manifiesto sus propias narrativas.
Los textiles poseen una cualidad inherentemente táctil; sin embargo, en un museo no podemos tocar las obras. ¿Cómo transforma esto nuestra experiencia de un material que está hecho para ser tocado?
Los textiles son también ese «lugar» en el que lo visual y lo táctil se encuentran. Apelan a nuestros distintos sentidos. Asimismo, son como un «texto» capaz de crear «contexto».
Pero también queríamos hacer que los textiles fueran realmente tangibles, poder tocarlos y comprender sus cualidades y estructuras.
El llamado «Espacio Bauhaus» es un área especialmente diseñada que ofrece información sobre el Taller Textil de la Bauhaus y reflexiona sobre su amplia influencia. Se tejieron reproducciones de tejidos funcionales que sirven como muros divisorios de la exposición, con el propósito de hacer tangibles y permitir tocar sus cualidades específicas.
Además del textil, la muestra presenta objetos, instalaciones y video-ensayos.
¿Hubo alguna pieza de la colección del Museo Tamayo que, una vez incorporada a la exposición, modificara la manera en que entendían alguna de las obras que ya formaban parte de ella?
Incluimos un poderoso tapiz del propio Rufino Tamayo, que no solo impresiona por su impacto visual y su factura, sino que también abre la puerta a «narrativas globales en torno a los textiles». Entre ellas, destaca su vínculo y amistad con Josef y Anni Albers, con quienes mantuvo un intercambio durante sus numerosos viajes a México.
Lo que los unía era su profunda fascinación por el arte precolombino, la arqueología y la abstracción. Ambas parejas eran coleccionistas de arte precolombino.
La pieza de Tamayo se exhibe junto al Espacio Bauhaus, en sintonía con las mismas ideas y formas de apreciación.
Interconexiones como esta son las que enriquecen tanto esta exposición.
Si un hilo es una forma de conectar cosas, ¿qué conversación les gustaría que esta exposición continuara una vez que el público salga del museo?
Los espectadores son soberanos y establecen conexiones entre lo nuevo y aquello que ya conocen. Quizá la obra de Heide Hinrichs sea precisamente una invitación a los visitantes a hacerlo.
La artista trabaja con materiales encontrados: elementos sencillos y auténticos, como el lino crudo y las plumas. Al reunir estos materiales, les otorga una nueva identidad.
En la obra Semibody, unas cajas de cartón contienen plantillas de partes del cuerpo relacionadas con la percepción, mientras que en la pantalla se muestran manos. Es como si se tratara de un semicírculo corporal provisto de sentidos.
Percibimos un espacio en proceso de construcción: al mismo tiempo, un espacio nómada, lingüístico y perceptivo. La obra se encuentra en un estado de movimiento, avanzando para entrar en contacto con nosotros.
Cada espectador, de manera individual, puede dotar a este conjunto de obras de vida y establecer con él una comunicación.
Los textiles están vinculados con el carácter nómada de las personas y las cosas: los llevamos con nosotros como una imagen portátil durante nuestros viajes y en la búsqueda de un lugar de refugio