La llegada de un recién nacido puede ser mucho más retadora de lo que imaginamos. Durante los primeros 12 meses de vida, los bebés experimentan un desarrollo acelerado y dependen de sus cuidadores para satisfacer sus necesidades básicas, sentirse seguros y comenzar a explorar el mundo que los rodea. En esta etapa, cada experiencia contribuye a su desarrollo cognitivo, emocional y motriz.
Sin embargo, la maternidad y la crianza también están rodeadas de información sobre los estímulos que necesitan los bebés para desarrollarse adecuadamente. Desde las recomendaciones sobre el tiempo frente a las pantallas hasta las actividades de estimulación temprana, es común que madres y padres se pregunten cómo encontrar el equilibrio entre favorecer su desarrollo y evitar la sobreestimulación.
En este contexto, el cortisol, una hormona que participa en la respuesta del organismo al estrés, cobra especial relevancia. Sus niveles pueden variar a lo largo del día y en respuesta a distintas situaciones, por lo que no toda señal de irritabilidad, llanto o dificultad para dormir significa que un bebé tenga el cortisol elevado. Más que intentar reducir esta hormona, es importante ofrecerles un entorno seguro, predecible y tranquilo que favorezca su bienestar.
Por eso, te compartimos algunas estrategias cotidianas para ayudar a tu bebé a relajarse, responder a sus necesidades y encontrar la calma después de momentos de mucha estimulación.
Hábitos que ayudarán a relajar a tu bebé después de un día lleno de estímulos
Disminuye los estímulos
Los bebés son expertos en absorber toda la información que les ofrece su entorno. Los sonidos, las luces, las texturas y las imágenes que los rodean son muy importantes para que aprendan a conocer e interactuar con el mundo exterior. Sin embargo, en muchos momentos y con muchos bebés, estos estímulos pueden jugar en contra y evitar que se duerman o relajen con facilidad. Para lograrlo, puedes bajar las luces del lugar y apoyarte de una máquina de ruido blanco para bloquear otro tipo de sonidos.
Un baño con agua tibia
Durante los primeros meses de vida, todo aquello que logre transportar emocionalmente al bebé a su tiempo en la panza de su mamá, será ideal para relajarlos. Es por eso que el agua tibia es una excelente herramienta para lograrlo. Un baño de agua tibia es perfecto para resetear su mente y disminuir los estímulos. Y, si bien se cree que los baños sólo funcionan por la noche, muchos bebés prefieren disfrutarlos en otros momentos del día.
Movimiento rítmico y suave
Los bebés aman el movimiento y se ha demostrado que calmarlos o arrullarnos en constante movimiento es ideal para relajar a su sistema nervioso y brindarles una sensación de seguridad. Sin embargo, no todo está en moverlo con los brazos o mientras caminas pues existen muchas maneras de brindarles movimiento. Puedes apoyarte de una pelota de yoga y rebotar en ella con el bebé en diferentes posiciones. También puedes mecerlos con ayuda de una cobija simulando una hamaca.
La regla de las 5 «S»
Para algunos recién nacidos, las técnicas conocidas como las 5 «S» pueden ayudar a calmar el llanto y favorecer una sensación de seguridad. Este método, popularizado por el pediatra Harvey Karp, reúne cinco estrategias inspiradas en sensaciones que pueden resultar reconfortantes durante los primeros meses de vida.
Envolver (swaddling): consiste en envolver al bebé con una manta ligera, sin apretar el pecho ni restringir el movimiento de las caderas y las piernas.
Colocarlo de lado o boca abajo (side or stomach): estas posiciones pueden utilizarse para calmar a los bebés en brazos aunque no se recomiendan al momento de dormir.
Hacer un sonido suave (shushing): un sonido continuo y delicado, parecido a un «shhh», puede ayudar a tranquilizarlo.
Mecerlo suavemente (swinging): los movimientos pequeños, lentos y controlados pueden ser reconfortantes.
Ofrecer succión (sucking): si el bebé acepta el chupón, succionar puede ayudarlo a calmarse mientras se le arrulla.







