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La evolución de las modelos en tres décadas: así han cambiado las 'tops' de los 90 hasta hoy

Una nueva generación se abre paso a zancadas bajo el peso de todo lo que sus predecesoras lograron


8 de diciembre de 2023 - 9:27 CET
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Casi un siglo ha pasado desde que en 1930 se comenzase a dar forma al concepto de supermodelo tal y como lo conocemos ahora. Hasta la fecha las firmas presentaban sus nuevas colecciones de la mano de modelos (o clientas, en ocasiones) que ejercían una mera función de maniquí: la de lucir las prendas. Gracias a la aparición de figuras como Lisa Fonssagrives (considerada como la primera top model de la historia), TwiggyLauren Hutton, a lo largo de las décadas siguientes, comenzó a transformar la concepción de esta profesión, que poco a poco convertía a la mujer que desfilaba en mucho más que eso. No fue sin embargo hasta finales de 1980 cuando la moda cambiaría para siempre gracias a ellas.

Nombres como el de Claudia Schiffer, Naomi Campbell, Cindy Crawford, Helena Christensen o Linda Evangelista lograron redefinir el papel de las modelos, sentando los cimientos y convirtiéndose en iconos mundiales. ¿Pero qué ha cambiado desde entonces? Una nueva generación se abre paso a zancadas con el ejemplo a seguir de sus predecesoras, pero también con un mucho más que enseñar al mundo, redefiniendo la belleza hacia un camino más inclusivo

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Cambiando los cimientos

Si hay algo que tienen en común todas las modelos que se han dedicado a esta profesión entonces y ahora, es la lucha constante contra los estereotipos de belleza impuestos. Cindy Crawford recordaba que en los 90 logró hacer de su oscura melena su seña de identidad, pues se la consideraba exótica. ¿El motivo? Priorizaban en la pasarela a las mujeres de tez blanca y cabello rubio. Un ideal con el que, evidentemente, Naomi Campbell no encajaba: "Hacía grandes desfiles, llevaba vestidos preciosos en los desfiles..., pero luego no me llamaban para hacer publicidad", recuerda la diosa de ébano en el documental Las Supermodelos (2023) de Apple TV+. "Pero no iba a dejar que me acosaran por el color de mi piel".

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Poder de decisión

"Puedes tomar decisiones y participar activamente en tu carrera", recuerda Christy Turlington en el mismo documental. Y es que parte del éxito del que disfrutaron las supermodelos de los 90, se debe al empoderamiento que poco a poco fueron experimentando. "Nos convertimos en la representación del poder", asegura Naomi, rememorando la época en que decidieron alzar su voz y no prestar a las firmas tan solo su imagen, sino también su opinión. En los 90, modelos como Linda Evangelista se negaron a trabajar con diseñadores que no llamasen también a Campbell para desfilar. Esta, además, protagonizó por aquel entonces diversos titulares por demandar un salario igual al de sus compañeras, algo por lo que siempre ha sostenido que la tacharon como "mujer difícil".

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Evolución hacia una belleza más inclusiva

Dicen que son los pequeños gestos los que logran grandes cambios, algo que tal vez hayamos visto ejemplificado en el mundo de la moda. Durante los 90 y buena parte de los 2000, la estética de mujeres altas, muy delgadas (existía incluso rechazo por los cuerpos atléticos), de piel blanca en su mayoría y libre de imperfecciones, era el que mandaba. El maquillaje era el photoshop de la pasarela, como rememora Cindy Crawford en Las Supermodelos, donde explica cómo los fotógrafos y algunos maquilladores eliminaban el icónico lunar oscuro sobre el labio que posee. Un complejo de la adolescencia de la modelo, que después terminó convirtiéndose en uno de sus detalles más característicos al pedir que no lo retocasen más.

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Usar la moda para visibilizar enfermedades

El cambio generacional de las modelos ha hecho posible ver desfilar la versatilidad por la pasarela. Y no hablamos solo de diferentes tipos de cuerpo, edad o nacionalidad (¿cómo olvidar la presentación de Simone Rocha Otoño/Invierno 2019 en London Fashion Week?). También hay quien ha dado voz a enfermedades o afecciones que hace años no tenían cabida en esta profesión. Winnie Harlow (29) sufrió acoso en la escuela y en el instituto por el aspecto despigmentado de su piel que provoca el vitiligo, lo que no le impidió después fraguarse una importante carrera internacional que comenzó en 2014 con Desigual. También el pasado año sorprendía Lila Moss al desfilar haciendo visible la bomba de insulina que lleva en el brazo, algo que en tiempos de su madre, Kate Moss, no habríamos ni imagindo.

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La lucha por el 'body positive'

"A mi me tocó una época complicada en la que se llevaba mucho la mujer andrógina, muy delgada, que reflejaba poca salud", recordaba Aida Artiles en una entrevista con FASHION al hablar sobre sus inicios como modelo hace un par de décadas. "Solo conseguías encajar si pesabas menos". Como ella, un gran número de mujeres ha confesado lo presente que ha estado esta petición de pesar menos para poder trabajar en la profesión. "Me decían que me vendría bien perder un par de kilos", recordaba recientemente Linda Evangelista, que como otras compañeras, acabó padeciendo un desorden alimenticio. 

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Celebrar a las mujeres sean como sean

Modelos como Ashley Graham (36) o Paloma Elsesser (31) no son solo rostros plus size del sector, sino también activistas entre cuyos objetivos se encuentra el de no dividir la moda por tallas, sino abrirse camino hacia la diversidad. Y esto es compartir pasarela con otras mujeres, más altas, más bajas, más delgadas... "Quiero ver mujeres de cuerpos grandes, de piel oscura, personas discapacitadas, de todas las identidades...", reivindicaba Elsesser en redes sociales tras ser nombrada protagonista de una campaña con Zara en 2021. "Animo a la moda a que nunca deje ir este impulso".

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Activismo

Las modelos se han convertido casi de forma natural en un altavoz para exponer y defender diferentes causas, algo que viene dado casi de forma innata en las nuevas generaciones. Cameron Russell (36), ángel de Victoria's Secret, hace tiempo que se implica en la lucha por el cambio climático. Cara Delevingne (31) dedicó los últimos años antes de retirarse por un tiempo de la pasarela a defender la moda sostenible, en la que logró implicar al mismísimo Karl Lagerfeld. Y modelos como Hunter Schafer, Valentina Sampaio o Aaron Philip, se han convertido en rostros de la defensa de los derechos LGBTQ, un tema absolutamente tabú en los 90 sobre la pasarela.

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Mayor poder de decisión

Relataba Cindy Crawford que cuando era joven le cortaron el pelo en contra de su voluntad para una sesión. "Enviaron a un peluquero a mi habitación, me hicieron una coleta y la cortaron sin preguntarme". Su voluminosa melena se convirtió en un cortísimo pixie sin consentimiento, incluso habiendo expresado antes su deseo de no hacerlo al fotógrafo que se lo pidió, Patrick Demarchelier. "Me quedé traumatizada". Y aun así, realizó las fotos. Algo que dista mucho de ejemplos actuales, en los que las modelos tienen mayor capacidad de decidir sobre su aspecto, pues son dueñas de este, más allá del trabajo. Ejemplo de ello fue Kendall Jenner el pasado año, cuando decidió teñirse de pelirroja sin consultarlo antes, justo unos días previos a los desfiles que tenía en Paris Fashion Week. Y no, no recibió ninguna reprimenda (que sepamos).

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Las modelos no quieren ser solo modelos

Ahora también combinan su profesión frente a los focos con proyectos personales que han convertido en sus propios negocios. Y a los que, además, les sacan una gran rentabilidad. Desde Hailey Bieber con su marca cosmética Rhode, pasando por Bella Hadid comercializando sus propias bebidas, hasta su hermana Gigi con su firma de prendas de punto, Guest in Residence... O también Kendall Jenner con 818, sus botellas de tequila. Aunque la joven también ha comenzado recientemente en el mundo inmobiliario, restaurando casas antiguas: "Como modelo, todavía no tengo mucha voz en los procesos creativos", explicaba en el reality sobre su familia. "Eso me ha llevado a querer empezar este viaje".

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Antes ellas necesitaban a los diseñadores, ahora ellos a las modelos

Hace cuatro décadas, cuando no existían las redes sociales y las modelos no eran descubiertas a través de una publicación viral, se valían del poder de las agencias, de la publicidad y los diseñadores, a la hora de dar a conocer su talento. Modistos como Gianni Versace impulsaron la popularidad de Carla Bruni o Naomi Campbell. Y lo mismo hizo Karl Lagerfeld con Claudia Schiffer. Hoy en día esa relación entre modelo y diseñador no es tan dependiente, de hecho a veces resulta del revés: son ellos quienes incluyen a los rostros más populares del panorama para rejuvenecer su marca o crear mayor impacto en sus colecciones. Algo que Dolce & Gabbana o Balmain llevan haciendo los últimos años.

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El auge de las 'nepo babies'

A Kate Moss la descubrieron en un aeropuerto a los 14 años, a Linda Evangelisra tras pesentarse a un certamen de belleza, a Naomi mientras estudiaba ballet en Londres... La forma en que comenzaron las top models en esta profesión antes y ahora, llama sin duda la atención. Mientras que iconos de entonces ni siquiera parecían buscarlo, muchas de las modelos jóvenes que dominan el panorama actual, se han labrado un hueco gracias a la innegable ayuda de su familia. Es a quienes los más críticos denominan nepo babiesLila Moss (hija de Kate), Kaia Gerber (hija de Cindy Crawford), Iris Law (hija del actor Jude Law), Leni Klum (hija de Heidi)... son solo algunas de ellas. "Puede que eso te abra las puertas", decía Lily-Rose Depp, hija de Johnny Depp y Vanessa Paradis. "Pero hay mucho trabajo después". Algo que todas ellas se esfuerzan en demostrar con su trabajo.