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Insomnio: cuando los dulces sueños no llegan

Millones de personas padecen trastornos del sueño, que pueden derivar en serios problemas de salud

Las necesidades de sueño varían de unas personas a otras.

El insomnio afecta más a los adolescentes, las mujeres y las personas que trabajan por turnos.

“¡Qué mal he dormido esta noche!”. Seguro que ha pronunciado (o que ha oído) en más de una ocasión esta frase y ha sentido sus consecuencias: el día se le ha hecho mucho más cuesta arriba. El sueño profundo y reparador es indispensable para disfrutar de una buena salud. ¿El motivo? Dormir es una función tan natural como respirar y, sin un determinado número de horas de sueño, nuestro cuerpo acabaría pasándonos factura.

Sin embargo, son muchos los trastornos del sueño, con los que convive una gran cantidad de personas. El más frecuente y conocido es el insomnio, que consiste en una disminución involuntaria del número de horas de sueño. Se trata de una enfermedad cada día más frecuente en nuestra sociedad: se calcula que sólo en España 12 millones de personas lo padecen, con especial incidencia en los adolescentes (que, además, no suelen dormir las horas necesarias), las mujeres y aquellas personas que se ven obligadas a trabajar por turnos. Pero no se trata del único problema relacionado con el sueño que podemos sufrir. La hipersomnia, o tendencia irreprimible a dormir durante el día o el cambio del ciclo sueño-vigilia, además del sonambulismo, las pesadillas, los terrores nocturnos, la enuresis nocturna, el ronquido o la somniloquia son alteraciones que no nos permiten disfrutar de un sueño reparador.

La vida sedentaria, la tensión psíquica y emocional, la ansiedad, la competitividad, el estrés... son situaciones que con mucha frecuencia nos impiden tener un sueño profundo y reparador, así como el ritmo de la vida urbana, los horarios o los problemas laborales y económicos. Son, sin embargo, los problemas y las alteraciones psicológicas los que con mayor frecuencia provocan el insomnio y los trastornos del sueño. Aquellas personas nerviosas, obsesivamente responsables o hipersensibles están más expuestas a la ansiedad y, por lo tanto, a las alteraciones del sueño.

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