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GETARIA

Marinera y cantábrica, esta preciosa villa guipuzcoana de rasgos medievales asomada al mar es famosa, entre otras cosas, por su ratón un monte cuya silueta recuerda a este animal, pero también por el txacolí, un vino joven y ligero y el Museo Cristóbal Balenciaga, donde disfrutar de las obras de este maestro de la alta costura. 

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SAN SEBASTIÁN

Donostia es una ciudad de cine (y no solo por su prestigioso festival), también por el escenario natural que la rodea. Pero es que además es una capital elegante donde disfrutar de baños y paseos por la playa de la Concha, de un casco viejo con mucho encanto y, por supuesto, del buen comer, que de eso sabe más que nadie.

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PLAYA DE ITZURUN 

Encajada entre bellos acantilados verticales que alcanzan los 150 metros de caída y en el verde entorno de Zumaia, la playa de Itzurun, de fina arena dorada y a la que se asoma la ermita de San Telmo, forma parte de uno de los tramos más espectaculares del litoral guipuzcoano. Sus olas las buscan los aficionados al surf y al bodyboard.

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LA RUTA DEL TXAKOLÍ

El txakoli es un vino blanco, joven y afrutado, con una leve acidez y elaborado con la variedad de uva blanca Ondarrabi Zuri, que hay que saborear especialmente en Getaria, la cuna del txakoli, aunque la D.O. se extiende por todo el territorio histórico de Gipuzkoa. Son 402 hectáreas de viñedos que parecen llegar hasta el mar. En este entorno merece la pena conocer cómo se produce este singular caldo en algunas de sus bodegas. 

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HONDARRIBIA

El estuario de Txingudi separa la playa que comparte este bonito pueblo con Hendaya, aunque un barquito une ambas orillas. El paseo por su casco histórico, donde destacan su iglesia y la fortaleza de Carlos V; el espectáculo visual que ofrece el monte Jaizkibel y la Marina, el barrio de pescadores con sus casas de coloridos balcones llenos de flores son sus imprescindibles.

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SANTUARIO DE LOIOLA

Carlo Fontana, discípulo de Bernini, diseñó a finales del siglo XVII esta basílica de Azpeitia (santuarideloyola.org) que es, con su cúpula de 20 metros de diámetro, lo más espectacular del santuario, si bien el corazón de este es la casa-torre donde nació San Ignacio en 1491. En la tercera planta está la llamada capilla de la Conversión, donde sufrió la profunda transformación espiritual que le llevó a dejar las armas para dedicarse a la vida religiosa y fundar la Compañía de Jesús. 

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COMARCA DE GOIERRI

Viejos caseríos y pueblos pequeños que mantienen vivas sus tradicionales rurales salpican esta comarca de verdes pastos y milenario pastoreo donde, además, se elabora el famoso queso Idiazábal. Unas tierras altas privilegiadas para empaparse de historia, cultura vasca, arte y, sobre todo, disfrutar de su entorno natural, vigilado de cerca por el monte Txindoki. La bonita villa de Segura, la medieval Ordizia, Beasain, ferrerías, queserías y monumentos megalíticos son algunas de sus paradas. 

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PASAIA

Entre los montes Ulia y Jaizkibel, a ambos lados de la bahía de Pasaia, toma asiento este bonito pueblo de arquitectura marinera, cuyas casas se sitúan alrededor de una única calle que, en ocasiones, pasa por debajo de ellas a través de varios pasadizos. Aquí se viene a degustar un buen plato de pescado, pasar por la plaza de Santiago abierta a la bahía, contemplar las vistas desde el castillo de Santa Isabel y visitar la casa de Víctor Hugo, aquella en la que el escritor veraneó hace casi dos siglos 

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RUTA DEL FLYSCH

Asomarse a los imponentes acantilados que como cuchillas afiladas se despliegan en el tramo de la costa guipuzcoana que va de Zumaia a Deba pasando por Mutriku es hacerlo a la historia de la Tierra. Son millones de años de geología los que se escriben en estos sucesivos estratos rocosos que la acción continua del mar ha dejado al descubierto y que se conocen con el nombre de flysch. Alrededor de este libro, estos bonitos pueblos mantienen, sin embargo, una historia viva, la de su vocación marinera.

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