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Hay parques naturales, playas, conjuntos etnográficos, cascadas o pueblos asturianos que no son los que suenan tanto, pero igual de interesantes. Te desvelamos un puñado de ellos, pero con sumo cuidado, no vaya a ser que por desvelarlos se les robe parte de su belleza.

CASCADAS DE ONETA

Un paseo agradable y sin dificultad, más que una ruta, es el que lleva, desde el pueblo de Oneta, en la carretera que va de Villayón a Luarca, hasta estas cascadas formadas por tres caídas de agua, aunque la más conocida es la primera de ellas, la llamada Firbia, con unos 15 metros de altura y rodeada por frondosos bosques de alisos, sauces y fresnos, porque las otras no se encuentran tan accesibles. En su base se puede ver un antiguo molino.

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ESPINARÉU, EL PUEBLO DE LOS HÓRREOS

En todo el concejo asturiano de Piloña hay censados más de 700 hórreos y unas 200 paneras, pero si hay una localidad que se lleva la palma es Espinaréu, un pequeño pueblo que solo él reúne 20 de estas construcciones utilizadas como granjero y elevadas sobre el suelo, y seis paneras, el más excepcional de los conjuntos patrimoniales tradicionales. El más antiguo data de 1548 / © shutterstock

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MUSEO JURÁSICO DE ASTURIAS

Entre Tazones (Villaviciosa) y Ribadesella los animales prehistóricos dejaron su pesada huella en esta franja costera, por eso es conocida como costa de los dinosaurios o costa jurásica. Su sector más accesible es el localizado entre Lastres y Colunga. A medio camino de estas dos poblaciones y en un promontorio sobre el mar, desde el que se divisan las playas y acantilados, se ha construido el Museo Jurásico de Asturias (MUJA), cuya planta recuerda la gran huella tridáctila de dinosaurio. En su interior, bajo sus bóvedas de madera, réplicas a tamaño natural de las más representativas especies / © Juanjo Arrojo

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PARQUE NATURAL DE REDES

Alrededor del nacimiento del Nalón se esconde lo más extraordinario de la naturaleza cantábrica: hayedos, huellas glaciares, cuevas, hórreos y pequeños pueblos de piedra. Para adentrarse en él lo mejor será pasar por el Centro de Recepción e Interpretación de Redes situado en Campo de Caso, donde además de una exposición permanente, se ofrecen rutas guiadas, como la llamada Ruta del Alba, la más popular del parque natural, un sendero fácil de 14 kilómetros ida y vuelta que parte de Soto de Agues; o la que recorre el desfiladero de los Arrudos que acerca a una de las grandes maravillas naturales del parque: el lago Ubales / © Turismo de Asturias-Manuel S. Calvo.

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PARQUE DE LA PREHISTORIA DE TEVERGA

En el pueblo ejemplar de Teverga y plenamente integrado en su entorno, el Parque Natural de las Ubiñas-La Mesa, Reserva de la Biosfera, tres modernos edificios albergan la colección de arte rupestre más importante del mundo, procedente de cuevas como Altamira, Lascaux, Niaux, Chavvet o Tito Bustillo. El parque invita a un viaje para entender el universo cultural del Paleolítico Superior y todos los aspectos de la forma de vida de aquellos primeros hombres: cómo vivían, en qué espacios, qué objetos utilizababan... / © RECREA Asturias

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PLAYA DE ANDRÍN

Desde el mirador de la Boriza o a vista de pájaro, la playa de Andrín, que forma conjunto con la de Ballota y el islote de Castro, se muestra espectacular. Es un bello paraje protegido de arena blanca y rocas respaldada por altos acantilados que tiene poco más de 200 metros de extensión, fuerte oleaje y peligrosas corrientes, pero también buen acceso desde el núcleo rural del mismo nombre y todos los servicios. Forma parte del amplio rosario de playas de Llanes. Para aquellos que les guste caminar, no muy lejos de esta playa están los bufones de Arenillas; y, para los amantes de la Prehistoria, el Ídolo de Peña Tú / © shutterstock

Las diez playas asturianas más bonitas, difícil elección

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SOMIEDO

Valles salpicados de cabañas de teito, pastos rotacionales o brañas –vestigios de la tradicional cultura pastoril–, pero también picos majestuosos, lagos glaciares y recónditas aldeas colgadas en las empinadas laderas salpican este idílico rincón de la cordillera cantábrica al sur de Asturias en el que habita el oso y las vacas campan a sus anchas. Sus rutas de senderismo son uno de los grandes atractivos de esta Reserva de la Biosfera / © Turismo Asturias-Gonzalo M. Azumendi

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TAPIA DE CASARIEGO

Si por algo es conocido Tapia es por sus playas y las buenas condiciones de sus olas que tanto gustas a los amantes del surf. Cuando se acaba el deporte, merece la pena darse una vuelta por su puerto pesquero lleno de encanto y caminar hasta su faro, el único de la costa asturiana ubicado en una isla. La zona del puerto, especialmente animada en los meses de verano, está llena de bares y restaurantes donde degustar la gastronomía de la zona / © Turismo Asturias-Paco Currás S.L.

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TARAMUNDI

Enclavada en un lugar montañoso y en un paisaje espectacular, el de la comarca de los Oscos, Taramundi ha sabido convertir su pasado tradicional, basado en la industria del hierro y los ingenios hidráulicos, todo un referente en el desarrollo del turismo rural. En el conjunto etnográfico de Os Teixois, a 4 kilómetros de Taramundi, se ven un mazo, un molino, una rueda de afilar, una pequeña central eléctrica y un batán en un conjunto totalmente restaurado y declarado bien de interés cultural / © Turismo Asturias-Noé Baranda

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TAZONES

En el concejo de Villaviciosa, Tazones es uno de los pueblos marineros con más encanto del Cantábrico, con un conjunto de casas que se adaptan a la perfección a la pendiente de las montañas que la abrazan. Fue en esta pequeña villa donde el emperador Carlos V pisó por primera vez la Península allá por 1517 para ser coronado rey, y donde hoy se viene a disfrutar de los mejores pescados en los restaurantes de su puerto / © Turismo Asturias-joaquinfanjul.com

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