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La del Aguilar; las hermanas de Ballota y Andrín; la cinematográfica de Cuevas del Mar; Gulpiyuri, singular por estar alejada del mar, la majestuosa de Torimbia, Rodiles, que gusta a los aficionados al surf… Todas espectaculares, pero cada una con su encanto particular. ¿Son las que tú elegirías?

DEL AGUILAR
A medio camino entre Muros de Nalón y Cudillero, la playa del Aguilar, que recibe el nombre del arroyo que desemboca en ella, pasa por ser una de las de arena blanca más hermosas de la costa occidental asturiana. Con todo tipo de servicios, no reside su encanto en lo inaccesible del enclave, sino en su ancha franja de arena, poco agobiada por la presencia de los acantilados y sus más de 600 metros de largo. También en el paisaje de peculiares peñas que asoman entre la arena y el mar. Entre las rocas se esconde una curiosa gruta erosionada llamada Palacio de la Cueva. 

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BALLOTA
En el concejo de Llanes, la de Ballota y Andrín son dos playas hermanas separadas ambas por el mirador de la Boriza, con unas vistas privilegiadas de la costa, y que forman además conjunto con el islote de Castro. La de Ballota es semiurbana, de arena fina y blanca y aguas con poco oleaje, pero cuando este se activa se puede ver un potente bufón llamado de Santa Clara soplando en ella. En pleamar, la zona de arena se cubre casi por completo dejando como resultado una playa de bolos y rocas.

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ANDRÍN
La playa que forma conjunto con la de Ballota y el islote de Castro es un bello paraje protegido de arena blanca y rocas respaldada por altos acantilados. Situada a un lado del mirador de la Boriza y parte del amplio rosario de playas de Llanes, tiene poco más de 200 metros de extensión, además de fuerte oleaje y peligrosas corrientes. Su acceso se realiza desde el núcleo rural del mismo nombre y cuenta con todos los servicios. Para aquellos que les guste caminar, no muy lejos de esta playa están los bufones de Arenillas; y, para los amantes de la prehistoria, el Ídolo de Peña Tú.

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CUEVAS DEL MAR
El Cantábrico ha moldeado caprichosamente la costa de Llanes, dejando un montón de playas deliciosas y la de Cuevas del Mar es una. Las numerosas cavidades talladas a capricho por el oleaje en las paredes rocosas de los acantilados que la rodean definen esta pequeña playa en la desembocadura del río Nueva. Un arenal de cine que sirvió de escenario para el rodaje de la película You´re the one, protagonizada por Lydia Bosch.

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DEL SILENCIO 
La luminosa playa del Silencio de Cudillero envuelve por su singular magnetismo. Su concha es cerrada, sin peligro, y las aguas son las más tranquilas de la zona, pero hay algo que la hace salvaje, rebelde. Quizá sea su localización dentro del paisaje protegido de la costa occidental, 35 kilómetros de acantilados agrestes donde se aprecia con claridad el origen silíceo del litoral. En un entorno rural, envuelta en una densa vegetación atlántica y presidiendo un paraje escarpado salpicado de islotes, el Silencio es, sin duda, una playa de exposición, más para ver que para bañarse en ella. 

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GULPIYURI
¿Una playa a 100 metros del mar? Sí, en la costa de Llanes está esta playa declarada Monumento Natural que causa perplejidad por su alejamiento del mar, pero también por su tamaño, su característica forma (una especie de semicírculo cerrado por detrás al mar y abierto por delante a los verdes campos) y el hecho de que no sea fácilmente accesible.

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TORIMBIA
Cuando se contempla Torimbia, uno no sabe si quedarse con la panorámica que se admira desde lo más alto, con el agradable paseo que hay que descender hasta llegar a su orilla o con el disfrute de sus aguas limpias de rocas y algas. Y es que Torimbia es un playazo fuera de horma, majestuoso. Tras dejar atrás las callejuelas de Niembro, con un buen puñado de casas típicas asturianas, surgen los acantilados cubiertos de vegetación que conforman la peña Prieta y custodian la playa. Es el lugar más elevado para admirar la ensenada en toda su magnitud: las dimensiones, un peculiar islote en uno de sus extremos y el verde entorno que la protege. El descenso hasta la arena lleva su tiempo; casi un kilómetro de distancia hay que recorrer a pie por una pista forestal, pero el esfuerzo tiene su recompensa, y más si se hace durante la marea baja. Torimbia es ideal para ver cómo mueren las olas sobre el mágico arenal, bañarse sin peligro en sus aguas o para pasear de una punta a otra sin toparse con ningún accidente geográfico que interrumpa su unidad.

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RODILES
La desembocadura del río Valdediós en el Cantábrico, a su paso por Villaviciosa, conforma un ancho estuario convertido en reserva natural. Es en este privilegiado espacio donde se localiza la playa de Rodiles, escoltada por una extensa zona arbolada de pinos y eucaliptos con mesas para comer y un paseo de madera por el margen de la ría que hacen de él un arenal único. Más de un kilómetro y 300 metros de ancho abarca y, por su disposición abierta y su fuerte oleaje, es una de las preferidas para los aficionados a los deportes acuáticos, sobre todo al surf. Para dejar el coche, existe un aparcamiento controlado.

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CADAVEDO
En el occidente de Asturias y en el concejo de Valdés, cerca del límite con Cudillero, se encuentra esta playa situada a dos kilómetros de Cadavedo, el antiguo centro ballenero que le da nombre, aunque también se la conoce como La Ribeirona. En un entorno rural, esta perfecta concha de cantos rodados y arena en la que desemboca el arroyo Frieira es una playa para el baño por sus aguas transparentes, por sus servicios, pero aquí a veces también sopla el viento y su oleaje es moderado. Durante la pleamar la arena queda sumergida.

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PLAYA DE VEGA 
En Ribadesella, esta playa del Oriente asturiano que pasa por ser una de las más extensas de Asturias y una de las pocas del norte que conserva un importante sistema dunar es un enorme y agreste rincón que gusta a los amantes de la naturaleza y de los lugares casi vírgenes. Si no es día de baño porque las corrientes no lo permiten, se puede caminar por sus dos kilómetros de arenal disfrutando del paisaje, viendo cómo emergen rocas de la arena u observando minerales como el espatofllúor o la fluorita. A partir de la punta oeste, la costa se hace escabrosa, es la franja que se extiende hasta Tazones, un escaparte de acantilados bajos donde los dinosaurios dejaron su pesada huella hace millones de años.

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