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Hace mil años, los monjes cistercienses se establecieron en las fronteras del nuevo Reino de Cataluña construyendo un conjunto de monasterios que bien pudieran ser escenario de El nombre de la Rosa en medio de un paisaje de granjas y viñas. Así surgieron los de Poblet y Santes Creus, que, junto con el monasterio femenino de Vallbona de les Monges, forman uno de los conjuntos cistercienses más notables de Europa.

Hoy se pueden enlazar en coche, en un recorrido de unos 60 kilómetros, pero también caminando por un sendero de gran recorrido, el GR 175. El recorrido circular tiene 105 km (108 kilómetros para los ciclistas), está señalizado y es apto para cualquier senderista.

Un hilo conductor para ir descubriendo paso a paso la naturaleza, la historia y los pueblos que asoman a él. Te contamos cómo es la ruta (larutadelcister.info) de monasterio a monasterio en sus tres paradas más importantes. © Gonzalo Azumendi.

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POBLET

Envuelto en el Paraje Natural de Poblet, entre las localidades tarraconenses de Vimbodí y L’Espluga de Francolí, el conjunto cisterciense habitado más grande de Europa, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es la joya arquitectónica de la Ruta del Císter.

Se trata de un panteón real donde descansan, desde finales del siglo XIV, los restos de los reyes de la Corona de Aragón. Dividido en tres recintos cerrados por altos muros, destaca en él su claustro mayor –al que se abren estancias como la sala capitular, la biblioteca, el refectorio, la antigua cocina y el calegactor– y la iglesia, con un sublime retablo de alabastro. Acoge una hospedería en su interior, aunque, eso sí, solo pueden alojarse hombres, que además podrán asistir con los monjes a los oficios litúrgicos, comer en el refectorio y conocer otros espacios privados.

No te pierdas: Contemplar la panorámica de Poblet desde el mirador de la Pena, que en otoño está enmarcado por los tonos ocres y rojizos del paisaje de viñedos. © Gonzalo Azumendi.

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SANTES CREUS

El monasterio de Santes Creus es el primero de la reforma cisterciense que se asentó en estas tierras de la comarca del Alt Camp (1168) y uno de los más grandes y mejor conservados. En Santes Creus ya no hay monjes, aunque en su momento de máximo esplendor rondó el centenar de miembros, cuya vida giraba en torno al claustro gótico, el mejor punto de partida para zambullirse en la belleza del edificio. Al claustro, que sustituyó a otro románico, se abren la sala capitular, el locutorio y el antiguo dormitorio, una gran nave de 46 metros convertida ahora en sala de conciertos de música cada verano. A un segundo claustro más sencillo dan las bodegas, las cocinas y el palacio real de Pedro II. El colofón a la visita es la iglesia, sobria pero armoniosa, con su icónico rosetón y los sepulcros reales de Pedro II el Grande y de Jaume II y su esposa Blanca de Anjou, en esbeltos templetes de estilo gótico.

No te pierdas: El audiovisual El mundo del Císter, para hacerte una idea completa de la Orden y su legado. © Rafael Delgado.

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VALLBONA DE LES MONGES

El cenobio de Vallbona de les Monges es el tercer triángulo de la Ruta del Císter y el único femenino. Situado en la comarca leridana de Urgel, también es único en conservar ininterrumpidamente la comunidad durante más de 850 años, entre ellas muchas hijas de la nobleza catalana. En el más pequeño de los tres monasterios, del siglo XII, destaca la iglesia abacial, un ejemplo de transición del románico al gótico, también el claustro, con sus cuatro galerías cada una en un estilo diferente, la sala capitular y los dos cimborrios góticos.

No te pierdas: Alojarte en la hospedería para conocer desde dentro la vida de la comunidad monástica. © Agefotostock.

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