Mucho antes de lucir tiaras y tener deberes reales, la princesa Diana y Sarah Ferguson tenían una linda amistad que las unió desde la adolescencia. Sus caminos pronto se encontraron en el Palacio de Buckingham como las esposas de los hijos mayores de la reina Isabel II, un vínculo político que las unía como familia. Aunque entre ellas había complicidad y muchas risas, hubo un detalle que las distanció al punto de tener tiempo sin cruzar palabra el fatídico día que Lady Di perdió la vida en 1997.
Al ser cuñadas y referentes de moda y estilo, hubo quienes las ponían como rivales, tal como Sarah reveló a HELLO!, pero ninguna de ellas sentía esa naturaleza por competir ante las cámaras, la Familia Real o en eventos oficiales. Sin embargo, en su libro Finding Sarah: A Duchess's Journey to Find Herself, la exesposa del expríncipe Andrés aceptó que su amistad se fue tensando con el tiempo hasta no hablarse más.
"Lamentablemente, al final no habíamos hablado durante un año, aunque nunca supe la razón, pues una vez que a Diana se le metía algo en la cabeza, se le quedaba ahí por un tiempo", escribió en 2011. La exduquesa de York aseguró que intentó comunicarse con ella por medio de cartas en las que expresó que no importaba lo que había sucedido, era algo que podían arreglar. "Y sabía que volvería. De hecho, el día antes de morir, llamó a una amiga y le dijo: "¿Dónde está esa pelirroja? Quiero hablar con ella", reveló.
Desafortunadamente, ese día nunca llegó. Al igual que Diana, Sarah también se enfrentó a un divorcio en la Familia Real Inglesa, y no había nadie mejor para entenderla que Lady Di. "En cualquier relación entre hermanos, hay altibajos, pero siempre mantuvimos una amistad firme. Nunca dejamos que se apagaran las discusiones acaloradas. Nuestro vínculo nunca se rompió", expresa en su libro.
Más que cuñadas, amigas
Como buenas amigas, Diana y Sarah compartían ropa, consejos y zapatos. Y al parecer fue este el detalle que habría ocasionado el malentendido entre las exnueras de la reina Isabel. En la biografía de 2007 The Diana Chronicles, de Tina Brow, la autora escribió: "La duquesa divorciada había sacado provecho de sus memorias, llenas de comentarios amables sobre su cuñada, salvo por una frase fatal. Escribió que, al pedir prestados unos zapatos de Diana, se contagió de verrugas plantares. Las diosas no tienen verrugas. A pesar de que Sarah habría pedido que Diana se disculpara, la exesposa del hoy rey Carlos III optó por el silencio.
Quizá de haber tenido más tiempo, ambas habrían resuelto aquella situación y su amistad habría sido tan fuerte como en la década de los 80s. En 2021 Sarah aseguró lo mucho que extraña a Diana y cómo piensa en ella casi todos los días, recordando aquella época. Además, asegura que era una persona angelical, graciosa y hermosa. "No hay nadie como ella. Siempre recordaré su risa tintineante y lo traviesa que era con sus chistes. En la cena, me decía algo en voz baja y entonces yo me partía de risa, sin poder contenerme. Y ella se controlaba por completo, así que parecía que yo siempre era la traviesa".
Al recordar cómo la gente intentó separarlas, asegura sentirse triste por aquella situación. "La adoraba. Todavía la adoro", dijo. Y añadió: "Por eso siempre digo: no importa lo que piensen los demás, si amas a alguien, lo amas. Así que mi corazón siempre está con ella".









