Tommy Paul y Paige Lorenze celebraron este fin de semana una de las bodas más esperadas del verano en los Old Westbury Gardens, una histórica finca ubicada en Long Island. Si bien el vestido de novia —un diseño de Carolina Herrera firmado por Wes Gordon— robó miradas y la hacía lucir sensacional, fueron las joyas las que terminaron por elevar el estilismo a otro nivel.
Para el gran día, Paige apostó por piezas de Rahaminov Diamonds, una de las firmas de alta joyería favoritas de quienes buscan diamantes de gran tamaño pero con una estética clásica y atemporal, muy a su estilo personal. El resultado fue un look muy a la estética Old Money, pero con un despliegue extraordinario de piedras preciosas.
Más de 90 quilates en diamantes
La joyería fue cuidadosamente seleccionada para acompañar la silueta limpia y sofisticada del vestido. Como pieza principal, Paige llevó pendientes colgantes de diamantes en corte pera que sumaban 26 quilates en total, un diseño sofisticado pero que aportaban movimiento y luminosidad sin quitar protagonismo al vestido. Sin embargo, la noche anterior llevó pendientes de botón con diamantes talla redonda que sumaban 20 quilates para la rehearsal dinner.
En la muñeca incorporó una pulsera de diamantes tipo tenis bracelet —un guiño al deporte que practica su ahora esposo Tommy Paul— de talla redonda con casi 50 quilates en diamantes, una pieza que por sí sola, podría convertirse en el centro del estilismo. Reforzando el brillo de una manera elegante y perfectamente equilibrada. En total, el look reunió cerca de 100 quilates en diamantes perfectos para una ocasión tan especial como lo es su matrimonio.
Diseño atemporal
Aunque el volumen de quilates podría hacer pensar en un resultado excesivo, la selección de joyas mantuvo una estética refinada gracias a las siluetas impecables y al protagonismo de los diamantes que encajaban a la perfección con su estética. En lugar de competir con el vestido Carolina Herrera, las piezas de Rahaminov creaban destellos de luz que brillaban según su movimiento.
Con su elección de Carolina Herrera y Rahaminov Diamonds, Paige Lorenze apostó por un look atemporal que trascenderá tendencias. La combinación de un vestido de líneas limpias con diamantes clásicos demuestra que, cuando se trata de un estilismo nupcial, la sofisticación suele encontrarse en los detalles.
Más allá del vestido, fueron las joyas las que terminaron de construir uno de los looks de novia más memorables del año, confirmando que la alta joyería nunca pasará de moda y de hecho funciona como amuletos para eventos importantes.









