Con tantos compromisos y bodas como los grandes eventos de los últimos años, cada vez vemos más propuestas alrededor de los anillos de compromiso. Y es que, si bien existen diseños que nunca pasan de moda y lo verdaderamente importante de cada sortija está en la intención con la que se entrega, la popularidad de las pedidas y las bodas ha llevado a muchas novias a buscar alternativas que se sientan más auténticas y personales.
Los diamantes nunca pasarán de moda; sin embargo, en la búsqueda de diseños originales que, al mismo tiempo, se adapten a la personalidad de quien llevará el anillo, cada vez son más las mujeres que se alejan del clásico diamante blanco para apostar por piedras con color y carácter.
La revolución de los anillos de compromiso
Cada día vemos más compromisos, bodas y celebraciones alrededor del matrimonio, pero ninguna pareja tiene la misma historia de amor. Por eso, el anillo de compromiso también puede convertirse en una forma de expresar la personalidad de quienes lo llevan.
En un mundo en el que cada vez es más sencillo encontrar anillos con diamantes de laboratorio y diseños producidos a gran escala, surge también el deseo de llevar una pieza que se sienta especial, que no parezca una elección genérica y que represente quiénes somos. El famoso one of a kind se ha convertido en una de las grandes aspiraciones alrededor de las joyas de compromiso.
Lo hemos visto en las elecciones de diferentes celebridades, desde Gabbriette hasta Taylor Swift: mujeres con estilos completamente distintos que han apostado por sortijas que reflejan su personalidad y su historia de amor.
Ahora bien, hay quienes siempre preferirán una sortija de diseño clásico. Para ellas, pequeños detalles como el color de la piedra pueden hacer toda la diferencia. No es necesario alejarse demasiado de una silueta tradicional para darle un giro propio y, precisamente por eso, los diamantes en tonos café, champagne y cognac han comenzado a ganar protagonismo.
Los diamantes champagne y cognac
Los diamantes champagne y cognac son diamantes naturales que adquieren sus tonalidades marrones debido a características de su estructura interna que afectan la manera en que absorben y reflejan la luz. Estas tonalidades pueden ir desde los cafés más suaves y dorados hasta tonos más profundos, cercanos al cognac.
Uno de los yacimientos históricamente asociados con este tipo de diamantes fue la mina Argyle, en Australia, conocida especialmente por sus diamantes de colores. Sin embargo, hoy también existen alternativas creadas en laboratorio que pueden presentar tonalidades similares mediante procesos controlados durante su fabricación.
El resultado es una piedra que conserva la sofisticación de un diamante, pero se aleja del clásico blanco para ofrecer una alternativa mucho más cálida, inesperada y personal.
Y quizá ahí está precisamente su atractivo: para las brides-to-be que buscan un anillo tradicional, pero con un pequeño giro, el champagne podría convertirse en el nuevo blanco.








