Hay pocas personas tan icónicas como Cher. La cantante se ha hecho de toda una reputación que trasciende más allá de la música. No sólo es una celebrada cantante, sino una intérprete y una showgirl con todo lo que esto implica: atuendos de impacto, escenografía completa y coreografías espectaculares.
Cher comenzó su carrera apenas a los 16 años tras dejar la escuela y mudarse a Los Ángeles para perseguir su carrera como cantante y bailarina. En la década de los 1960 se hizo de fama luego de ser parte del dúo Sonny & Cher. Sin embargo, su carrera como solista la consolidó como una de las figuras más influyentes de la música pop.
Una de las características más revolucionarias de Cher para la época es que comenzó a mostrar su ombligo, y este es un gran ejemplo. La también actriz llegó al evento en un conjunto de dos piezas acompañada de su pareja Sonny Bono.
Aunque en 1974 todavía no había un código de vestimenta que los invitados debían de seguir, ese año la Met Gala pasó a la historia gracias a la aparición de Cher y Bob Mackie, quienes derrocharon glamour por la alfombra roja.
Si algo sabía hacer Cher, era implementar temáticas en sus presentaciones, y este es el mejor ejemplo. En esta ocasión, la cantante apostó por un conjunto monocromático con brillos, plumas y un penacho que completó el look a la perfección.
Para Cher, el cabello era más que un accesorio, era una declaración de estilo. En la década ochentera, la cantante comenzó a jugar con su melena: a veces con pelucas roqueras y muchas otras veces con sus rizos naturales.
La cantante nunca se quedaba corta cuando hablamos de eventos, y para los Premios Oscar seguía apostando por atuendos que derrochaban glamour, siempre con piezas con recortes, texturas y brillos.
A finales de los 80, la cantante ganó el Premio de la Academia por su participación en Moonstruck. Para la ocasión, lució una silueta con transparencias y brillos, un conjunto que evocaba su ADN de estilo a la perfección.
La cantante introdujo su era "Believe" con un corte de cabello midi, mismo que marcó la era de su hit musical. Es el mismo look que mantiene hasta la fecha.
En los 90s, comenzamos a ver a la cantante en atuendos ligeramente más "tapados" e hizo de su melena el elemento insignia, jugando con ella a través de pelucas e incorporando accesorios como aplicaciones, sombreros y brillos. Su melena rubia para los BRIT Awards se mantiene como una de las favoritas entre sus seguidores.
En su más reciente aparición el pasado 4 de mayo en la Met Gala, la cantante contrastó su rubia melena con un traje de aires góticos hecho a medida por Burberry.