Una vez más, Bella Hadid demuestra por qué es considerada la verdadera reina de Cannes. A lo largo de los últimos años, la modelo ha convertido cada una de sus apariciones en el festival en un statement fashionista, dándonos algunos looks que pasan directamente a la historia del evento. Sin embargo, esta vez, Bella sorprendió no solo por su estilismo, sino también por la persona que eligió para acompañarla: su hermano menor, Anwar Hadid.
Lejos de apostar por una pareja romántica, la modelo decidió caminar la alfombra roja junto a su familia, dejando ver una vez más la cercana relación que mantiene con sus hermanos. Aunque Anwar Hadid suele mantener un perfil mucho más discreto que Bella o Gigi, su aparición junto a la modelo rápidamente llamó la atención de los fotógrafos y asistentes del festival.
Aunque muchos lo recuerdan por su relación pasada con Dua Lipa, Anwar ha preferido mantenerse lejos del reflector constante de la industria del entretenimiento, optando por una vida mucho más reservada.
A pie de la letra
Bella Hadid nos ha dado looks memorables en el festival de la costa francesa, sin embargo, no siempre siguió el código de vestimenta. En 2024, la modelo caminó la alfombra roja en un mini vestido Saint Laurent con transparencias que revelaba más de lo que estaba permitido. Esta vez, la modelo apostó por una silueta más discreta y conservadora, un vestido satinado con aplicaciones de cristales en el pecho, una apuesta moderna pero muy sofisticada.
Para la edición 79 del Festival de Cannes, Bella llevó una silueta satinada hecha a la medida por Prada, confeccionada exclusivamente para ella. El vestido destacaba por mantener una estructura impecable y tener una elegancia minimalista que permitía apreciar perfectamente el trabajo artesanal detrás de la pieza. El diseño strapless abrazaba la figura de la modelo de manera precisa, mientras que las aplicaciones de cristales en el busto aportaban un brillo delicado y refinado.
Uno de los elementos que le dieron un toque sofisticado al look fue la dramática capa estructurada con mangas voluminosas que acompañaba al vestido. Este detalle elevó inmediatamente el conjunto y le dio una presencia casi escultórica al mismo, digna de la sofisticación clásica que suele dominar las mejores ediciones de Cannes.
El accesorio más poderoso: maquillaje y peinado
El beauty look también jugó un papel fundamental en el resultado final. Bella mantuvo su nueva melena rubia —un cambio que debutó hace unos meses y que rápidamente se convirtió en tema de conversación dentro de la industria de la moda— peinada en un chongo pulido y sofisticado que dejaba todo el protagonismo al vestido y a la estructura del cuello y los hombros. El maquillaje, impecable y luminoso, reforzaba esa estética clásica y refinada del estilismo.
La elección de accesorios también fue completamente estratégica. Los pendientes de diamantes aportaban el toque exacto de glamour sin competir con la fuerza arquitectónica del vestido, mientras que los stilettos estilizaban su figura y mantenían la armonía monocromática del look.
Con esta aparición, Bella Hadid no solo reafirma su lugar como uno de los grandes íconos de Cannes, sino que también demuestra la versatilidad de su estilo. Porque aunque muchos la asocian con el riesgo y la sensualidad, esta vez demuestra que la sofisticación clásica también le viene bien.








