El mundo de la moda y el diseño está en constante rotación y evolución. Actualmente es muy importante el rostro que está al frente de las casas de moda, pues son los directores creativos quienes se convierten no solo en los principales embajadores de cada marca, sino también en los guías de su visión estética. Nombres como Jonathan Anderson —quien recientemente dejó al mundo sin palabras con su nueva propuesta para Dior— han confirmado que hoy no solo es relevante el prestigio de la firma, sino también la trayectoria y el cuidado al detalle que el Director Creativo pone en cada diseño.
Sin embargo, años atrás —cuando las marcas nacieron— fueron sus fundadores quienes sentaron las bases de lo que transmitiría cada una de las casas de moda. Desde Gabrielle Chanel hasta Christian Dior, estas leyendas siguen marcando la pauta de lo que significa diseñar hasta el día de hoy. Pero entre estos grandes fundadores hubo uno que rompió las pautas sociales y se convirtió en una leyenda del anonimato: Martin Margiela.
La historia de Maison Margiela
Hace unos días, Maison Margiela tuvo la oportunidad de presentarse en el marco de la Milan Fashion Week con una colección inspirada en la funcionalidad de la moda, con piezas pensadas para la vida cotidiana, pero que —como siempre— incluyeron ese toque disruptivo y de experimentación que ha estado presente en la firma desde sus inicios. Todo comenzó con un nombre: Martin Margiela.
El diseñador nació en Bélgica en 1957 y desde muy temprana edad mostró una fascinación por el mundo de la moda. Cuando la marca nació, lo hizo como una especie de laboratorio creativo donde Martin se daba la oportunidad de romper todas las reglas de la moda y proponer ideas totalmente diferentes. Poco a poco, Maison Margiela empezó a ganar reconocimiento como una marca asociada a la deconstrucción o a la moda grunge. Sin embargo, Martin nunca buscó la fama personal; prefería desviar toda la atención hacia sus diseños, lo que lo llevó a priorizar su anonimato ante cualquier otra cosa.
Martin Margiela y el anonimato
El diseñador belga dejó su propia marca en 2009, tras varios meses de distanciamiento del mundo de la moda y el diseño. Su carrera, de más de dos décadas, siempre estuvo rodeada de anonimato como una forma de rebelarse ante las tendencias de la moda de los años 90, donde todo parecía girar en torno a la imagen del Director Creativo. Fue así que tomó la decisión de negarse a dar cualquier tipo de entrevistas cara a cara, ser fotografiado o aparecer al final de sus desfiles. De hecho, se menciona que acostumbraba comunicarse a través de fax para evitar el contacto directo con las personas.
En 2001 incluso se volvió viral una fotografía editorial donde aparecía todo el equipo de la marca en una composición estilo anuario, en la que se podía observar una silla vacía al frente —simbolizándolo a él—. Esta búsqueda por el anonimato no era una estrategia de marketing, sino una forma en la que el diseñador buscaba que el público pudiera disfrutar de los diseños sin estar condicionado por su personalidad. En pocas palabras, buscaba separar al arte del artista.
Las máscaras como un símbolo de misterio
A lo largo de su historia, la firma ha encontrado nuevas e interesantes maneras de reflejar este anonimato de su fundador —a pesar de que ahora cuenta con nuevos rostros al frente de la marca—. El principal elemento que ha destacado en sus colecciones es el uso de la máscara. Este complemento se integró al ADN de la firma por primera vez en su colección Primavera-Verano 1989, presentada en Café de la Gare en París. Inicialmente, esta decisión surgió porque en ese momento la firma no contaba con suficiente presupuesto para contratar top models como otras marcas, por lo que las máscaras ayudaban a mantener la atención en la ropa.Sin embargo, las máscaras se transformaron en un símbolo que después evolucionó hacia otros elementos para cubrir el rostro de los modelos.
Otros líderes de la firma como Matthieu Blazy —quien tomó las riendas de la marca en 2011—, John Galliano y Glenn Martens han mantenido esta búsqueda por el misterio a lo largo de sus presentaciones. Hemos visto propuestas que incluyen cubrir el rostro con pedrería, telas transparentes, lentes o incluso maquillaje en color negro para ocultar la mirada. Además, es común que el equipo de la firma utilice vestimenta en color blanco para evitar jerarquías y que las etiquetas se mantengan sin la presencia de logos vistosos.









