Mientras Donovan Carrillo aseguraba su lugar en la final, luego de su deslumbrante aparición en la pista el pasado 10 de febrero, el mexicano obtuvo a la final del Patinaje Artístico varonil con 75.56 puntos, una marca que lo colocó entre los mejores 24 del programa corto.
Sin embargo, no solo fue su ejecución técnica la que capturó la atención del jurado y del público. Hubo otro protagonista silencioso que destelló con cada giro: el traje diseñado por Brad Griffies, una pieza que conjugó ritmo latino, precisión artesanal y una inspiración visual que evocaba auroras boreales danzando sobre el hielo.
Un diseño tan brillante como estratégico
Sobre una base oscura que permitía resaltar cada destello, Griffies trabajó con una gama de cristales en tonos tornasol, verdes eléctricos, azules profundos y destellos violáceos que, bajo la luz blanca de la pista, generaban un efecto cambiante. El resultado evocaba las auroras boreales: ese fenómeno natural donde el cielo parece bailar a través de ondas luminosas.
Prueba de su pasión y profesionalismo, el diseñador colocó cada cristal a mano siguiendo líneas que estilizan el torso y acompañan la extensión de los brazos, de modo que, al girar, Donovan parecía arrastrar una estela luminosa. El brillo no estaba distribuido al azar; construía movimiento incluso antes de que el patinador despegara del hielo.
“No cualquiera puede sostener un traje con tanto brillo y una canción tan animada”, confesó en una entrevista Griffies, evidenciando que su relación con el patinador mexicano se ha vuelto muy especial: “Los vestuarios que hago para Donovan no se los puedo poner a otros patinadores. Ellos no tienen esa energía que él tiene. Él realmente puede manejar mucho brillo”.
Pero, este éxito por partida doble no es para nada una cosa del azar. Brad Griffies, originario de Atlanta, Georgia, lleva más de tres décadas dedicado al diseño de vestuario para patinaje artístico. A lo largo este tiempo ha vestido a campeones nacionales e internacionales, consolidando un estilo reconocible por su manejo del cristal y su entendimiento del movimiento en pista. En el universo del patinaje, su nombre es sinónimo de piezas que combinan espectacularidad y funcionalidad.
Su colaboración con Donovan no comenzó con este programa corto. Anteriormente ya había creado para él un traje que llevó durante el clasificatorio olímpico en China, confirmando que entre diseñador y atleta existe una sintonía creativa capaz de transformarse según la música, pero manteniendo intacta la esencia del patinador mexicano.
La armonía perfecta sobre el hielo
En el patinaje artístico, el vestuario puede ser aliado o distracción y en el caso de Donovan Carrillo, el traje se convirtió en extensión de su personalidad escénica. La intensidad de los cristales dialogaba con la cadencia de la música latina; los reflejos verdes y azules explotaban con cada giro, amplificando la sensación de velocidad y precisión. El resultado fue una presentación que no solo le permitió colocarse entre los 24 mejores y avanzar a la final, sino que reafirmó su identidad dentro de una disciplina tradicionalmente dominada por partituras clásicas y estéticas más sobrias.
“Hay patinadores que son realmente especiales. Donovan es uno de esos que siempre tienen al público de su lado. Por eso es divertido trabajar con ellos”, comparte Griffies. “Él siempre hace algo divertido y, cuando lo ves patinar, no es el patinaje artístico normal. A veces hay música clásica, pero él normalmente hace algo un poco más animado. Para mí es un privilegio vestirlo por esa razón”.
El calor latino que Donovan proyecta no se queda en la coreografía; se refleja también en la forma en que habita el vestuario. Él no solo lo porta: lo interpreta. Hace que los cristales respiren con la música, que las auroras boreales imaginadas por Griffies cobren vida en cada desplazamiento.
En una pista blanca, fría por naturaleza, el traje aportó una sensación de fuego contenido, de energía vibrante, mientras que Donovan sumó a la fórmula su talento y técnica. Fue así como juntos demostraron que en el patinaje contemporáneo la moda no es un accesorio: es identidad, es estrategia y es emoción.
Salto a salto, el pase a la final también se escribió con la luz que Brad Griffies fue capaz de imprimir en cada cristal. Un éxito que Donovar celebró frente a las cámaras asegurando: "Todos los sueños se hacen realidad" y dedicando este triunfo a México. Una emoción que se repetirá el próximo viernes 13 de febrero cuando el mexicano salte de nuevo a la pista durante el programa libre masculino de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026 en la Milano Ice Skating Arena de Assago, ante la expectativa de cómo lucirá el representante mexicano en su próxima competencia.










