Milano Cortina se prepara para escuchar un acento poco común en el hielo. Uno que viene del oeste de México, de una pista dentro de un centro comercial y de una historia que, lejos de ser un golpe de suerte, es el resultado de una gran fuerza de voluntad.
Cuando Donovan Carrillo pisa el hielo, no solo ejecuta saltos y secuencias coreográficas, también interpreta una historia de amor por el deporte, pero sobre todo de resiliencia. Aunque el mexicano nació en un país donde poco se sabe sobre los deportes de invierno, él se atrevió a mirarlos de frente y desafiar cualquier pronóstico.
Este martes 10 de febrero, el patinador artístico mexicano iniciará su participación en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026, los segundos de su carrera. Además de ser el abanderado de la delegación mexicana, un gesto simbólico que reconoce su impacto mucho más allá de la pista.
Un camino improbable, pero imposible jamás
Nacido en Zapopan, Jalisco, el 17 de noviembre de 1999, Donovan comenzó a patinar a los ocho años casi por casualidad. Acompañaba a su hermana Dafne a entrenar, mientras él practicaba gimnasia y clavados, hasta que el hielo lo llamó. Lo que vino después fue cualquier cosa menos sencillo.
Siendo todavía un niño, a los 13 años tuvo que mudarse de Guadalajara a León siguiendo a su entrenador, Gregorio Núñez, luego de que cerrara la única pista de hielo donde entrenaba. Desde entonces, su preparación se ha desarrollado en condiciones atípicas para la élite mundial: una pista dentro de un centro comercial, sin dimensiones olímpicas, compartida con público recreativo.
“Lejos de quejarme de todo esto, lo agradezco porque me hizo crecer como deportista y espero seguir creciendo", confesó Donovan en una entrevista de 2022, evidenciando el entusiasmo que lo caracteriza desde entonces.
En un deporte costoso, sin apoyo estructural ni acceso público a instalaciones, Carrillo aprendió a competir desde la desventaja. Sin embargo, lejos de romantizar la carencia, Donovan ha sido claro al hablar de ella asegurando que la falta de recursos fue uno de sus principales obstáculos, pero también el detonante de una mentalidad distinta. Mientras otros países entrenan con sistemas diseñados para producir campeones, él tuvo que adaptarse, improvisar y resistir. Esa resistencia es hoy parte de su sello.
El momento en que México volvió a mirar el hielo
Donovan Carrillo se volvió una figura reconocida en México en 2016, cuando patinó con una versión de Hasta que te conocí, de Juan Gabriel. No fue un homenaje planeado, sino una elección íntima: era la canción favorita de su madre.
Aquel programa marcó el inicio de una relación distinta entre el público mexicano y el patinaje artístico, un deporte que rara vez encontraba espacio en la conversación nacional. Sin embargo, el verdadero reconocimiento llegó en Beijing 2022 cuando luego de 30 años de la ausencia de México en estas competencias deportiva, Carrillo hizo posible que la bandera de nuestro país volviera a aparecer en las pantallas del patinaje artístico en unos Juegos Olímpicos de Invierno: fue el primero en la historia del país en clasificar a una final olímpica.
Milano Cortina: la historia continúa
Este año, en Milano Cortina 2026, Donovan Carrillo compite con una mezcla de madurez y ambición medida. Su primer objetivo es claro: volver a clasificar a la final olímpica, algo que logrará si termina entre los 24 mejores del programa corto, este martes 10 de febrero.
Para ello, volvió a confiar en una coreografía que conoce bien: cuatro versiones de Hip Hip Chin Chin, trabajadas junto al prestigioso Romain Haguenauer, y afinadas recientemente en Montreal.
Tras algunos errores en el Mundial de 2025 —donde terminó 27º—, Carrillo ajustó detalles técnicos y musicales, respaldado por la Ice Academy of Montreal, un entorno que ha enriquecido su comprensión del ritmo y la narrativa sobre el hielo. Y aunque las medallas están lejos, y él lo sabe, sigue poniendo todo el corazón.
Será mañana 10 de febrero, cuando el mexicano salte al hielo del Milano Ice Skating Arena, para buscar una calificación. Sin embargo, para muchos de sus compatriotas, Donovan ya es un ganador indiscutible que en cada movimiento demuestra de lo que está hecho la gente de este país.








