Es bien sabido en el mundo de la moda que Daniel Roseberry —el director creativo al frente de Schiaparelli— siempre encuentra la manera de tomar elementos de la cultura moderna y crear objetos que suman a la conversación de los sucesos actuales.
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En su última colección de Alta Costura SS26 para Schiaparelli, titulada "The Agony and The Ectasy", Roseberry apostó por una vía distinta a la que acostumbra. Sí, sus exclusivos invitados siempre sorprenden en redes sociales, tan sólo en su última presentación Dua Lipa rompió las redes con un vestido que parecía estar hecho de plumas, y uno antes, pudimos ver a Karol G y Cardi B juntas en la front row. Sin embargo, en esta ocasión, las joyas se convirtieron en el gran protagonista.
Esta vez, los invitados llegaron al Petit Palais de París, entre ellos Demi Moore, Teyana Taylor, Lauren Sánchez Bezos y Jeff Bezos, para ser participes de una colección llena de fantasía, en la que Roseberry jugó con la naturaleza y creó su propio jardín encantado, en el que también tomó elementos de la cultura contemporánea para completar tu entrega.
El destino de las joyas robadas del Louvre
En una conversación con el escritor José Criales-Unzueta, Roseberry para Variety, contó que iba camino a casa cuando leyó la noticia sobre el robo de joyas del Museo del Louvre. En ese momento, pensó en lo fascinante que sería reimaginar las piezas que habían sido sustraídas del museo, idea que terminó convirtiéndose en la principal fuente de inspiración para las joyas de la colección.
Al reinterpretar las piezas, Roseberry respetó su esencia original, pero les imprimió su sello personal al incorporar detalles tridimensionales y acentos que vuelven los accesorios aún más opulentos y llamativos que los originales. Para su creación, el diseñador recurrió a los archivos de la maison francesa, explorando accesorios de las décadas de 1930, 1940 y 1950, con el fin de fusionar el ADN de la casa con las joyas históricas de la corona francesa.
Luego del robo en octubre del 2025, se encontró que el Museo de Louvre perdió la tiara, el collar y pendientes del conjunto de zafiros de María Amelia de Nápoles y Sicilia, el collar y pendientes de esmeraldas de María Luisa de Austria, un broche relicario, un gran broche de lazo y la tiara de Eugenia de Montijo, un total de 8 piezas que en esta ocasión funcionaron como inspiración para aquellas creadas y presentadas por Roseberry.
Entre las piezas de Schiaparelli —que se caracterizan por ser complejas y maximalistas— destaca la tiara con la que llegó Teyana Taylor. Una pieza compleja con aplicaciones de brillos y perlas que evoca la elegancia y opulencia de las joyas de la dinastía francesa, y que llevó a juego con el gran broche relicario reimagonado por Roseberry.
