Han pasado veinte años desde que The Devil Wears Prada se estrenó por primera vez y, hasta la fecha se mantiene como una de las películas más influyentes dentro del universo fashionista. Miranda Priestly sigue siendo una referencia cuando hablamos de moda; el makeover de Andy Sachs es de los más memorables del cine, y la personalidad de Emily Charlton la ha llevado a convertirse en uno de los memes más compartidos hasta hoy en día.
Ahora, los fanáticos de la película tienen un nuevo motivo para visitar Nueva York. El Museum of Arts and Design (MAD) presenta una experiencia inmersiva inspirada en el universo de The Devil Wears Prada, una pop-up temporal que invita a los amantes de la moda a adentrarse en el mundo de Runway y descubrir algunos de los elementos más emblemáticos del filme.
Un recorrido por el universo de Miranda Priestly
Del 29 de julio al 9 de agosto, la experiencia fue concebida para que los visitantes no sólo observen el legado de la película, sino que puedan interactuar con él. Uno de los espacios recrea la misma oficina de Miranda Priestly que vemos en la película, permitiendo a los asistentes sentirse dentro de las oficinas de Runway.
Además, la exhibición reúne parte del vestuario original utilizado por Meryl Streep, Anne Hathaway y Emily Blunt, una selección curada por Molly Rogers, la diseñadora de vestuario responsable de algunos de los looks más memorables de la película. Esta exhibición es una muestra que permite apreciar de cerca piezas que ayudaron a convertir a The Devil Wears Prada en una referencia de la cultura pop que ha inspirado editoriales, colecciones y tendencias.
Mucho más que una exposición
Lo que hace especial esta pop-up es que va mucho más allá de una exhibición tradicional. Los asistentes pueden participar en styling consultations, recibir consejos de imagen, aprender técnicas para caminar como en una pasarela profesional y practicar poses frente a la cámara, convirtiéndose por un momento en parte del universo editorial que hizo famosa a la película.
La experiencia está pensada para quienes disfrutan de la moda como una forma de expresión, pero también para quienes crecieron viendo la historia de Andy Sachs y soñando con trabajar en una revista de moda.
Más que una exposición, se trata de una oportunidad para revivir algunos de los momentos más icónicos de una película que redefinió la forma en que el público veía la industria de la moda. Entre prendas originales, escenarios reconocibles y actividades interactivas, la pop-up celebra el legado de un filme que, veinte años después, sigue demostrando que la moda nunca pasa de moda.







