Los estudios de los grandes artistas nunca estuvieron completamente solos, y es que todo gran artista necesitaba de sus musas. Entre pinceles, lienzos, esculturas y cuadernos de bocetos también había perros, gatos, monos, aves e incluso animales poco convencionales que se convirtieron en parte de su universo creativo.
Más allá de ser simples mascotas, muchos de ellos fueron compañeros en las jornadas de trabajo, testigos silenciosos de algunas de las obras más importantes de la historia e, incluso, fuente de inspiración para sus creadores.
Te puede interesarSeguir leyendo
Algunos terminaron inmortalizados en pinturas y fotografías; mientras que otros se volvieron tan emblemáticos como los propios artistas gracias a las anécdotas que protagonizaron. Desde los xolotzcuintles y monos de Frida Kahlo hasta los perros salchicha de David Hockney, estas son algunas de las mascotas que acompañaron la vida y el proceso creativo de grandes maestros del arte.
Las mascotas que dejaron huella en el arte
Archie
La mascota de Andy Warhol y Jed Johnson. Su nombre está inspirado en Archie Bunker del programa de televisión All in the family. El adorado perro salchicha acompañaba al artista a todas las aperturas en galerías y restaurantes, era una personalidad en sí mismo.
Salvador Dalí tenía que tener una mascota atípica y se trataba de un ocelote colombiano. Un felino salvaje que el artista paseaba por las calles de Nueva York. Le llamaban su musa surrealista.
Los famosos mono araña de Frida Kahlo aparecen en varias de sus pinturas. Fueron un regalo de su esposo Diego Rivera y ella los llamaba los hijos que nunca pudo tener.
La perrita whippet de Lucian Freud, nombrada así por el dios griego del inframundo. En un inicio, la había comprado para su hija Bella, sin embargo, su soltura y tranquilidad lo llevaron a adoptarla e incluso convertirla en un tema recurrente dentro de su arte.
David Hockney siempre tuvo perros salchichas e incluso aparecieron en varias de sus obras. fueron sus grandes musas para las obras que realizó durante la década de 1990. Incluso tiene una recopilación que se llama "Dog Days".
Aunque la mascota más famosa de Picasso fue su perro Lump, a lo largo de su vida tuvo una variedad de mascotas que iban desde perros hasta gatos. La más curiosa fue su cabra Esmeralda a quien inmortalizó con una escultura ensamblada a la que titulo "La Cabra".
A lo largo de su vida, Henri Matisse siempre tuvo gatos y solía alimentarlos por las mañanas con pan brioche. Minouche era el más famoso gracias a su pelaje atigrado y una M que tenía en la frente, el artista decía que era "M de Matisse".