Meteora Fontana y DJ Goko: “La belleza de ser libre”, el taller donde las mujeres redescubren su cuerpo como territorio de libertad


La actriz italiana, conocida por su papel de Giulia Crespi en la adaptación de Netflix, y la música y DJ mexicana unen fuerzas para un taller corporal exclusivo para mujeres en el que se cubren los espejos, se vendan los ojos y la única guía es la música en vivo


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Marzo 23, 2026 6:22 PM EDT

Hay quienes cambian de ciudad, de profesión y hasta de continente siguiendo una corazonada. Meteora Fontana (Legnago, Italia) lo hizod varias veces: dejó Italia por la movida madrileña en los 80, fundó una compañía de teatro en Sevilla en los 90, y pasados los 50 años hizo las maletas hacia México sin más certeza que su intuición. Aquí debutó como actriz —a los 55—, trabajó con Alejandro González Iñárritu en Bardo y dio vida a Giulia Crespi en Cien años de soledad de Netflix. Ahora, a sus 63 años, canaliza cuatro décadas de danza y teatro en un proyecto que nada tiene que ver con un escenario convencional: “La belleza de ser libre”, un taller corporal para mujeres que se lleva a cabo en La Teatrería, en la colonia Roma de la Ciudad de México, con acompañamiento musical en vivo de DJ Goko (Rebeca), música, guitarrista e integrante de la banda de synth-pop oaxaqueño Valgur.

Platicamos con ambas para ¡HOLA! México sobre el origen del taller, lo que ocurre cuando se apagan las pantallas y se cubren los espejos, y por qué el empoderamiento femenino, dicen, no se entiende desde la cabeza sino desde el cuerpo.

De Estambul a la Roma: cómo nació el taller

 El origen de La belleza de ser libre no surgió en un salón de ensayo sino en las calles de Estambul. Una amiga turca de Meteora le pidió algo que parecía simple pero resultaba revolucionario: crear un espacio donde ella y otras mujeres pudieran caminar por la calle y mirar a los hombres a los ojos sin miedo. “No era para seducir”, recuerda Fontana. “Era simplemente poder mirar, estar en el mismo nivel”.

Aquella petición le reveló algo que sus años de trabajo escénico no le habían mostrado: que las herramientas de la danza y el teatro podían servir no solo para interpretar personajes, sino para transformar personas reales. “Me di cuenta de que también podía ayudar a las mujeres a transformarse. No tenían que interpretar un papel; tenían que ser ellas mismas”, explica.

Meteora Fontana inició el taller sobre la libertad a petición de una amiga suya © Cortesía
Meteora Fontana inició el taller sobre la libertad a petición de una amiga suya

"Estamos demasiado acostumbradas a mirarnos, a que nos miren, a ponernos máscaras para parecer lo que no somos".

Meteora Fontana

Sin espejos, sin teléfonos y con los ojos vendados

El formato del taller es deliberadamente radical: no hay coreografía, no hay instrucciones fijas, no se permiten grabaciones ni fotografías, se cubren los espejos y en ciertos ejercicios se vendan los ojos de las participantes. “Estamos demasiado acostumbradas a mirarnos, a que nos miren, a ponernos máscaras para parecer lo que no somos”, dice Meteora. “Si no tienes espejo, no te miras. Si te vendas los ojos, no miras afuera. Entonces estás obligada a mirar hacia adentro”.

Otro elemento clave es la ausencia de presentaciones previas: las participantes no se conocen entre sí ni conocen a las facilitadoras. “Empezamos con la espalda”, describe Fontana. “Todas las mujeres están juntas entre ellas, de espaldas, sin verse a los ojos. Dándose soporte la una a la otra. De repente es una conexión invisible”.

Fontana aclara que los ejercicios no son ni de danza ni de teatro en sentido estricto, aunque beben de ambas disciplinas. “La diferencia es que aquí no tienes que interpretar a nadie; tienes que ser tú misma. La música guía tus movimientos espontáneos. No hay ninguna técnica. Lo sorprendente fue ver cómo las mujeres, con la misma música, se movían de manera completamente diferente”.

Meteora Fontana aboga por la libertad y su misión es llevarla a la mayor cantidad de mujeres posible.© Cortesía
Meteora Fontana aboga por la libertad y su misión es llevarla a la mayor cantidad de mujeres posible.

DJ Goko: la música como guía del viaje interior

Rebeca, conocida en la escena como DJ Goko, es la responsable del paisaje sonoro del taller. Música, guitarrista, productora e integrante de Valgur —la banda de synth-pop de raíz zapoteca que ha tocado en festivales como Barnasants en Barcelona y el Festival Marvin—, Rebeca lleva unos 20 años en la música y define su propuesta como “etérea y melódica, algo que te conecta con otro estado de conciencia”.

Su rol en el taller no es decorativo. “Es construir el soundtrack en tiempo real”, explica. “Tienes que ser muy intuitiva, ir leyendo lo que está pasando, tener una biblioteca amplia de sonidos para cubrir cualquier momento emocional que se presente. Si el ejercicio dura tres minutos o diez, yo tengo que improvisar y seguir creando”.

Meteora lo describe como dirigir una orquesta: “Yo le puedo decir ‘baja’, ‘sube’; nos miramos y ya sabemos. Tenemos un hilo conductor que se transforma según lo que pasa en la sala. Es una creación conjunta: los cuerpos moviéndose, Rebeca en la música, yo acompañando a cada mujer”.

Rebeca admite que llegó a la primera sesión con cierto escepticismo. “Pensé que era raro que las personas se abrieran así de un momento para otro. Pero me sorprendió: todas empezaron a llorar, a patalear, a sacar cosas. En un punto era demasiado poderoso. Me impresionó lo listas que estamos las mujeres para conectar así, a flor de piel”.

DJ Goko se encarga de la experiencia musical en vivo dentro del taller© Cortesía
DJ Goko se encarga de la experiencia musical en vivo dentro del taller

Belleza, marketing y reinvención después de los 50

Meteora no se guarda opiniones sobre los estándares de belleza actuales. “La presión ya está globalizada; no hay diferencia entre una mujer latina y una europea”, afirma. “Todo está regulado por el marketing. De repente hay un interés por la mujer mayor, pero eso también es marketing: como hay más mayores con poder adquisitivo, salen los modelos de 50 para arriba. Cada una decide lo que quiere y a qué dice que no”.

Su propia biografía es el mejor argumento contra la idea de que hay una fecha de caducidad para empezar algo nuevo. Llegó a México a los 52 años con una maleta y sin plan definido. “La gente se retira, se va al campo, tranquilo, como si se acabara la vida. Yo empecé otra etapa. La libertad siempre ha sido mi valor número uno”, dice.

Esa pulsón viene de lejos. A los nueve años, en su pueblo de Verona, exigió al párroco ser monaguilla. “Yo le decía todos los días: yo quiero, yo quiero. Un día le dije: si tú no me dejas, le escribo al Papa”, recuerda entre risas. Le dieron la misa de las seis de la tarde. “En el año 72 o 73, fui la monaguilla del pueblo. Y luego dije: es aburrido, bye. Pero ya desde pequeña no entendía por qué había esa diferencia”.

Meteora Fontana posa durante el Festival Internacional de Cine de Guadalajara© Getty Images
Meteora Fontana posa durante el Festival Internacional de Cine de Guadalajara

De Giulia Crespi a la Roma Norte: la extranjera que siempre llega

Cuando se le pregunta si se identifica con su personaje de Giulia Crespi en Cien años de soledad —una mujer que irrumpe en Macondo desde otro mundo—, Meteora no duda. “Me gusta la aventura, me gusta retarme, me gusta la sorpresa. Julia entra en Macondo muy amorosa, muy alegre, muy contenta. Va feliz hacia lo desconocido. Eso también es una libertad: no tener miedo de lo que no conozco”.

La conexión entre su trabajo frente a la cámara y el taller, sin embargo, no es directa. “El taller no viene de la actuación; viene de antes, desde que era niña”, aclara. “La actuación ha sido una novedad maravillosa. Pero lo que siempre he querido es nuestra libertad”.

Meteora en una de las escenas de 100 años de soledad© Cortesía
Meteora en una de las escenas de 100 años de soledad

Rebeca: “Me ayudó a perder el miedo a ser yo”

Para DJ Goko, el taller también ha sido un proceso personal. “Soy una persona tímida; me ha costado muchísimo salir afuera, incluso sacar mi música”, confiesa. “No es tanto el juicio de los demás, sino que vean lo que hay dentro. Este taller me ha ayudado a plantarme y a estar orgullosa del lugar en el que estoy. Me quitó el miedo a ser yo”.

Fuera del taller, Rebeca se mantiene en constante movimiento: forma parte de Valgur, la banda de synth-pop oaxaqueño de los hermanos Valdivieso que prepara una gira nacional; produce su propia música; toca guitarra en un proyecto de covers integrado por mujeres; y se sigue formando en canto y guitarra eléctrica.

El futuro del taller: más ciudades, más frecuencia y también para hombres

La próxima edición de La belleza de ser libre se llevará a cabo el lunes 30 de marzo de 2026, de 19:00 a 21:00 h, en La Teatrería (Tabasco 152, colonia Roma Norte, CDMX). Será apenas la segunda edición, pero la respuesta ha sido tan positiva que ambas ya piensan en convertirlo en algo mensual.

“Me gustaría llevarlo por todo México”, dice Meteora. “Ya tengo una amiga en Ensenada que me quiere llevar. Y me encantaría conseguir apoyo para poder ofrecerlo gratuito a mujeres que no pueden pagar. No es carísimo, pero hay muchas que no tienen los recursos y sería muy importante para ellas”.

Y hay una sorpresa: tras la primera edición, varios hombres han escrito pidiendo participar. “Todos queremos ser libres”, dice Fontana. “La libertad no tiene género. Por ahora me estoy empoderando yo también con la técnica, perfeccionándolo con Rebeca. Pero poco a poco: hombres también, todos, yo feliz”.

"Hablamos mucho de empoderamiento femenino, pero las mujeres dicen: ¿y cómo me empodero? Este taller parte del cuerpo, porque el cuerpo no miente".

Meteora Fontana