ENTREVISTA

Hubertus Von Hohenlohe: entre la realeza, el esquí y la música


El príncipe que convierte su historia y pasión en un universo creativo


Hubertus von Hohenlohe © Getty Images
Febrero 6, 2026 5:38 PM EST

Nacido en la Ciudad de México, formado entre Europa y el mundo, Hubertus von Hohenlohe vuelve al país que marcó su origen con una nueva declaración personal, esta vez desde la música. Aristócrata disruptivo, leyenda olímpica y artista multifacético, el príncipe europeo que durante décadas hizo historia portando la bandera mexicana en seis Juegos Olímpicos de Invierno presenta ahora “México Ski”, una canción  que funciona como autorretrato emocional.

Con una vida influenciada por el deporte de alto rendimiento, el arte, la moda y la cultura pop, Hubertus transforma su biografía en sonido. Producida por Jaime Calabuch “Jumitus”, “México Ski” incorpora fragmentos de “Cielito Lindo” y los reinterpreta desde su universo personal, fusionando tradición mexicana, sensibilidad europea y espíritu contemporáneo. El resultado es una pieza catártica que celebra el orgullo, la identidad híbrida y el riesgo de ser auténtico, lejos de etiquetas y expectativas.El lanzamiento viene acompañado de un poderoso video oficial, dirigido por Eva Nilsen, filmado entre Dobbiaco, Italia —epicentro del esquí mexicano—, San Miguel de Allende y Xochimilco, con la participación del Mariachi Camperos de San Miguel de Allende.

Es así como, mientras se prepara para su estancia en Italia como embajador del equipo mexicano de esquí rumbo a los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026, Hubertus habla en exclusiva con ¡Hola! sobre música, memoria, creatividad y ese vínculo profundo  que lo une a México, el país que sigue siendo su mayor inspiración.

Hubertus, naciste en México, pero has vivido en diferentes países y entre muchas culturas. ¿Qué lugar ocupa México en tu historia personal?

El lugar donde naces siempre es importante. Aunque me fui a España con dos años, siempre he tenido la sensación de que, en los colores, en la forma de vestir, en la arquitectura y en la cultura, soy bastante mexicano. Mi abuela era mexicana, así que creo que lo mexicano siempre ha estado en mí.

Después llegó esta unión con el deporte olímpico y con México: participar en seis Juegos Olímpicos, llevar la bandera a grandes estadios… eso te une profundamente y te llena de orgullo.



¿Tus padres influyeron en ese cariño y esa conexión con México?

Muchísimo. Mi padre incluso tenía bigotito, parecía más mexicano que príncipe alemán. Yo siempre lo sentí así. Además, aquí fincó sus negocios: tenía el Marbella Club en Acapulco, era socio de Miguel Alemán y trajo Volkswagen a México. Estaba muy integrado en la sociedad mexicana, era una figura importante.

Creo que, si no se hubieran divorciado o tenido ciertos problemas, se habría quedado en México. Y aun así, cuando nos mudamos a Marbella, siempre trajo mariachis, grupos que conocía de aquí, hacía grandes fiestas… México siempre estuvo muy presente en nuestra vida.


Has sido el único representante mexicano en varios Juegos Olímpicos de Invierno. ¿Qué sientes cuando portas la bandera de México en esas ceremonias?

Es una mezcla de responsabilidad, honor y suerte. Suerte de haber sido lo suficientemente buen esquiador para clasificar y poder participar. Responsabilidad, porque mucha gente piensa que vas a traer una medalla, lo que nunca sucedió. Pero, porté orgulloso el traje charro, al llevar la cultura mexicana impresa en mis trajes.

Además, lo importante es participar, no ganar. Se trata de que diferentes países, culturas e idiomas se junten y celebren una gran fiesta deportiva. Creo que yo represento bastante bien ese ideal olímpico, y eso me encanta.



El lugar donde naces siempre es importante. Aunque me fui a España con dos años, siempre he tenido la sensación de soy bastante mexicano

Hubertus
Siempre he tenido la sensación de que, en los colores, en la forma de vestir, en la arquitectura y en la cultura, soy bastante mexicano
Siempre he tenido la sensación de que, en los colores, en la forma de vestir, en la arquitectura y en la cultura, soy bastante mexicano
Vienes de una familia ligada a la realeza, con protocolos muy definidos. ¿Eso fue una limitante o un impulso para ser diferente?

Tuve la suerte de que mis padres ya llevaban una vida bastante rockstar. Mi madre era muy glamurosa; su boda salió en la portada de Life Magazine en los años cincuenta. Ellos no seguían mucho los protocolos.

Desde muy joven supe que quería hacer lo mío. El esquí ya me hacía diferente y llamaba la atención, me daba un perfil exótico. Al final, lo que sientes dentro tienes que sacarlo. Cuanto mejor escuchas tu voz interior, mejor se unen tu talento y tu persona, y de ahí salen cosas bonitas.


¿Te costó más desafiar las expectativas ajenas o las propias?

Las ajenas. Mis propias expectativas siempre las tuve claras. De seis Juegos Olímpicos, en cinco esquié realmente bien. En el sexto, en Sochi, me caí: la pista era horrible y además estaba lesionado. Seguramente decepcioné a algunos, pero muchos atletas se cayeron; las circunstancias eran muy difíciles.

Para mí lo importante era estar bien conmigo mismo. 


Hoy vuelves a México por la música. En tu nueva canción tomas un tema icónico y lo llevas a tu universo. ¿Qué te motivó?

Mi historia es híbrida. Nací aquí, pero no crecí aquí; tengo conexión con la cultura y las canciones mexicanas, pero también escucho otro tipo de música. Esa mezcla soy yo.

El estribillo de Cielito Lindo representa un happy ending. Es cantar en lugar de llorar. Podría haberme quedado en la queja, pero al final lo conseguí: representé a este país maravilloso y fue mucho más fuerte de lo que jamás imaginé.


¿Nunca dudaste en reinterpretar una canción tan representativa?

No, para nada. No sabía si iba a funcionar, pero reflejaba exactamente lo que estaba sintiendo. Todo el esfuerzo, el malentendido de por qué esquiaba para México… y al final todo se resolvió con el traje de mariachi y con la autenticidad. El estribillo es una celebración de México y de mí mismo.


El video se grabó en Italia, San Miguel de Allende, Xochimilco y el Hotel Camino Real, donde naciste. ¿Qué representan estas locaciones?

Color, tradición, folclor y pop. Yo soy muy pop, y quería algo que fuera de lo simple a lo sofisticado, como la arquitectura, como los mariachis en un palacio en San Miguel de Allende. Es un festejo. En tres minutos cuento cuarenta años de mi vida.


Mis propias expectativas siempre las tuve claras. De seis Juegos Olímpicos, en cinco esquié realmente bien.© Cortesía Hubertus/MKM
Mis propias expectativas siempre las tuve claras. De seis Juegos Olímpicos, en cinco esquié realmente bien.

Mi padre era muy mexicano; recuerdo que tenía su bigotito y parecía más mexicano que príncipe alemán. Y yo siempre lo sentí así

Hubertus
Fuiste el primer mexicano en Juegos Olímpicos de Invierno y hoy eres embajador. ¿Cómo vives esta etapa?

Ahora soy entrenador de Sarah Schleper y parte del equipo de esquí. Es bonito cambiar de rol, compartir tu experiencia sin el miedo constante a lesionarte.

Lo más bonito es ver que ya no estoy solo: ahora somos cinco atletas y vamos creciendo. Haber dado ese impulso al deporte de invierno en México me llena de orgullo. Y claro, es más relajado no sentir que todo el país te está mirando.


También diseñaste el uniforme del equipo...

Sí. Diseñé el uniforme de esquí. Durante 25 años diseñé todo y ganamos muchos premios por el mejor outfit. Aunque ahora el comité tiene otros compromisos, al menos en la pista seguimos usando mis diseños.


Si tuvieras que definir tu relación con México en dos palabras…

Admiración y amor. Admiración por el país y amor por sus colores. México siempre provoca una sonrisa cuando se menciona su nombre. A pesar de los problemas, sobrevive lo bonito: la cultura, la música, la historia.


Ahora como entrenador, me llena de orguno haber dado ese impulso al deporte de invierno en México 

Hubertus
Junto a su esposa y cómplice Simona Gandolfi, en Cortina. El cantante asegura que el verdadero lujo es pasar tiempo con la persona que amas© Cortesía Hubertus/MKM
Junto a su esposa y cómplice Simona Gandolfi, en Cortina. El cantante asegura que el verdadero lujo es pasar tiempo con la persona que amas

México siempre provoca una sonrisa cuando se menciona su nombre

Hubertus
Has convivido con figuras como Warhol o Bowie. ¿Qué aprendiste de ellos?

Que la magia aparece cuando pruebas y sientes. Lo que está más cerca de tu corazón es lo que tienes que compartir. También aprendí a manejar la fama, a mantenerte auténtico y sencillo dentro del star system.


Después de una vida tan intensa, ¿qué es hoy el lujo para ti?

El lujo es la autenticidad: lugares no vulgarizados, donde la belleza se conserva. Y pasar tiempo con la persona que amas, en calma, lejos del ruido.


Mirando al futuro, ¿qué sueños te mueven hoy?

Seguir cantando, hacer conciertos, llevar mi música más lejos. También la fotografía, que ya expongo en sitios importantes. Y ojalá algún día, en el lugar donde nací, pueda sorprender como artista mexicano.