En días pasados, José Eduardo Derbez acaparó la conversación entre sus seguidores y el público televidente del programa en el que participa, Miembros al Aire, al revelar en ese espacio haber sido víctima de una estafa orquestada por una persona que dijo ser cercana a su familia. El hijo de Eugenio Derbez relató que tomó la decisión de invertir cierta cantidad de dinero en un emprendimiento, aunque al final todo resultó desfavorable para él. A propósito de esta confesión, Vadhir Derbez, su hermano, fue cuestionado, y este no dudó en reaccionar para expresar su firme postura.
Las palabras y el consejo de Vadhir
Abierto a compartir sus opiniones con la prensa, Vadhir se tomó un tiempo para responder a los medios, los cuales tocaron el tema de la estafa de la que José Eduardo fue víctima cuando invirtió cierta cantidad de dinero en la compra de máquinas de garra, las cuales son colocadas en centros comerciales con la finalidad de que los clientes atrapen los premios dentro de las mismas. “Si mi hermano no sabe dónde poner el dinero, mejor que se junte conmigo…”, expresó de manera simpática el intérprete, declaraciones retomadas por programas televisivos como Venga la Alegría.
En ese sentido, Vadhir no dudó en ahondar en su opinión para dar un importante consejo, a raíz de las declaraciones de su hermano José Eduardo, mismas que no pasaron inadvertidas por el público televidente. “Le puede pasar a cualquiera, ahora sí que es bien triste. Creo que simplemente tratar de cuidar más el círculo de amigos y de socios que tienes para que no te vean la cara, pero aun así…”, reiteró el joven ante las preguntas de los reporteros reunidos en el lugar, quienes además le preguntaron si él era precavido con ese tipo de situaciones.
El relato de la estafa
Abierto como suele ser al abordar públicamente temas personales, José Eduardo se sinceró sobre la manera en la que fue estafado, una persona que le aseguró ser cercano a los suyos. “Un día me escribe un c**brón y me dice: ‘Yo soy súper cuate de un familiar tuyo, te invito a poner un negocio’. Vi la foto con mi familia y le digo: ‘Va’, y nos vamos a cenar. Llegó con un ‘wey’ que también se veía bien, con la computadora y con números muy maquilladitos”, narró.
De acuerdo con José Eduardo, la propuesta inicial contemplaba una inversión de 5 millones de pesos mexicanos con la compra de 100 máquinas de garra. Sin embargo, la oferta inicial se redujo a 300 mil. “Me envolvió, me dijo: ‘Tú métele cinco millones y ya’, y yo le digo: ‘Sigo sin entenderte’. (Me dice): ‘Por eso, es que no tienes qué entender, tú me depositas mañana los cinco y yo me encargo de todo’”, recordó. “Me empiezo a emocionar, lo presumo con amigos, me empezó a endulzar la cabeza. De repente se me fue el pedo, pasaron seis meses, y le digo: ‘Supongo que, de alguna de las máquinas, ¿no habrá dos mil 500?’”, contó.








