Una cena entre conocidos terminó convirtiéndose en una amarga experiencia para José Eduardo Derbez. El actor y comediante compartió recientemente que fue víctima de una estafa luego de confiar en un supuesto negocio que le propuso un hombre que aseguraba tener cercanía con su familia. La historia salió a la luz durante una conversación en televisión, donde el hijo de Eugenio Derbez relató cómo terminó invirtiendo una suma considerable de dinero en un proyecto que, con el paso de los meses, nunca dio resultados.
Fue en el programa Miembros al aire donde el actor habló abiertamente de la experiencia y dejó en claro que todo comenzó cuando una persona lo contactó asegurando ser cercano a uno de sus familiares. “Yo soy muy bueno detectando gente que me quiere vender algún negocio cuando sé que nada más es sacadera de dinero. Yo siempre dije: ‘Hay algunas personas de cierta religión que son muy buenos engañando a las personas’, yo siempre decía; ‘Con ellos no’”, explicó durante la conversación.
En ese sentido, recordó que el encuentro se dio después de que aquel hombre lo invitara a cenar para presentarle una propuesta que, en ese momento, parecía convincente. “Un día me escribe un c*brón y me dice: ‘Yo soy súper cuate de un familiar tuyo, te invito a poner un negocio’. Vi la foto con mi familia y le digo: ‘Va’, y nos vamos a cenar. Llegó con un wey que también se veía bien, con la computadora y con números muy maquilladitos”, narró.
¿Cuánto dinero inivirtió?
Durante esa reunión, el supuesto socio expuso un plan de inversión relacionado con la compra de 100 máquinas de garra. Según el relato del actor, la propuesta inicial contemplaba una inversión de cinco millones de pesos, aunque posteriormente el monto se redujo a 300 mil pesos. En ese momento, la insistencia del interlocutor terminó por convencerlo. “Me envolvió, me dijo: ‘Tú métele cinco millones y ya’, y yo le digo: ‘Sigo sin entenderte’, ‘Por eso, es que no tienes qué entender, tú me depositas mañana los cinco y yo me encargo de todo’”, recordó.
El propio José Eduardo reconoció que tomó la decisión en un contexto poco ideal. “Me hizo un ‘coco wash’, empecé a tomar y le doy, doy mi patrimonio completo ahí y pues ya”, expresó al describir el momento en que aceptó participar en el negocio.
Con el paso de las semanas, el actor comenzó a recibir fotografías y supuestos reportes sobre el funcionamiento de las máquinas, lo que inicialmente le hizo pensar que el proyecto avanzaba. Incluso llegó a compartir la noticia con amigos, convencido de que la inversión comenzaría a rendir frutos en poco tiempo. “Me empiezo a emocionar, lo presumo con amigos, me empezó a endulzar la cabeza. De repente se me fue el pedo, pasaron seis meses, y le digo: ‘Supongo que de alguna de las máquinas, ¿no habrá dos mil 500?’”, contó.
Al pedir explicaciones, su presunto socio reaccionó con evasivas e incluso le reclamó por cuestionar el proyecto. La falta de resultados y de información concreta terminó por encender las alertas del actor, quien finalmente decidió hacer pública la experiencia durante la emisión del programa, dejando en claro que la inversión prometida jamás generó beneficios. En ese sentido, su relato puso sobre la mesa cómo una propuesta aparentemente sólida y respaldada por supuestos vínculos personales terminó convirtiéndose en un fraude.








