Juan Soler abrió su corazón como pocas veces al hablar del Alzheimer que padece su madre y de la manera en que, pese al avance de la enfermedad, todavía logra reconocerlo. Durante una dinámica de preguntas y respuestas junto a su pareja, Paulina Mercado, en el programa Sale el Sol, el actor se mostró vulnerable al compartir cómo vive la distancia que lo separa de ella, quien radica en Argentina, y el profundo impacto emocional que esta etapa ha tenido en su vida.
“Mamá es ejemplo, mamá es virtud, mamá es honestidad, mamá es trabajo, sacrificio, dedicación, legado maravilloso”, expresó con firmeza, dejando claro el lugar que ocupa en su historia personal. Más allá de la enfermedad, Soler habló desde la admiración y el agradecimiento hacia la mujer que lo formó, subrayando que su esencia permanece intacta en su memoria y en su corazón.
Al referirse al Alzheimer, el actor explicó cómo, a pesar de que la memoria de su madre se ha visto afectada, el vínculo entre ambos trasciende cualquier diagnóstico. “Ella hoy ya no tiene, no tiene la memoria activa por su enfermedad, pero no lo necesita. Cada vez que tengo la oportunidad de verla o hablar con ella, es como si me hablara de corridito y como si me reconociera, porque está en el corazón, está en el alma. Soy parte de ella, soy ese ese pedacito pequeñito que ella trajo al mundo, soy agradecimiento hacia un ser maravilloso”. Sus palabras reflejaron la certeza de que el amor filial no depende únicamente de los recuerdos conscientes.
El dolor de la distancia
La distancia ha sido uno de los aspectos más difíciles de afrontar. “Duele mucho estar lejos, pero uno se va acostumbrando, los humanos a todos nos acostumbramos. Pero hoy saber que quizás no voy a volver a verla es muy duro, es parte de la vida y solo nos queda aceptarla, no pelearte con el destino, con lo que te toca vivir porque fue una elección. Al fin y al cabo, yo elegí venir a México, a este país maravilloso al que amo profundamente. Entonces no reniego de eso, pero sí, el corazón se estruja cada vez que hablo de mamá, porque estar lejos es esa oportunidad que te da la vida de quizás tener que despedirte a la distancia y no me gustaría que pase eso, pero la así es la vida”. Fue en este punto cuando la emoción lo alcanzó y su voz evidenció el peso de esa realidad.
Conmovida por el relato, Paulina planteó una reflexión que abrió paso a uno de los momentos más significativos de la conversación. “Sabemos que ya no se acuerda de muchas cosas, muchas veces te reconoce, otras no. Tenemos memoria en la cabeza, pero también tenemos memoria en el alma, qué es eso de Juan Soler que cuando tu mami te ve lo reconoce inmediatamente”. Él respondió con sensibilidad: “¡Son muchas cosas!, porque sí hay muchas cosas que mi mamá todavía reconoce y mamá todavía identifica, pero creo que la más me conmueve es mi voz. Yo le hablo, ahora que tuve la oportunidad de estar con ellos, fui a pasar mi cumpleaños con ella, yo le hablaba y sí algo se iluminaba en su en sus ojos, entonces eso me conmueve”. En esa luz en la mirada de su madre, Juan encuentra la confirmación de que el lazo entre ambos sigue intacto.








