Antonio Banderas es una de las figuras emblemáticas de la industria del entretenimiento, tanto en cine como televisión y teatro. Pero años atrás, antes de convertirse en el gran ícono que es el día de hoy, tuvo unos difíciles inicios en el medio, al punto de considerar dejarlo todo y volver a su natal Málaga, al sur de España. En una entrevista reciente con El Hormiguero, el actor de La piel que habito recordó cómo un encuentro fortuito cambió su suerte y lo llevó a conquistar su pasión como actor.
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"No tenía ni un duro. Iba por la calle mirando entre los coches y la acera por si a alguien se le había caído una moneda", recordó frente al presentador Pablo Motos sobre aquellos días en los que encontrar una oportunidad en la industria era muy difícil. "Viví en nueve pensiones el primer año, me iban echando de una a la otra porque no pagaba", declaró el actor sobre las precarias condiciones en las que vivía cuando llegó a Madrid.
Algunas personas le tendieron la mano y lo ayudaban como podían. "Yo me había hecho amigo de un chico que servía en la cafetería del Teatro María Guerrero y me regalaba todas las noches un bocadillo de jamón y queso y un quinto de cerveza. Hubo una época que era lo único que comía", reveló.
El encuentro que cambió su vida
Ya con la idea de volver a Málaga, un buen día se encontró saliendo del local a Alicia Moreno, hija de Núria Espert, una destacada actriz española de cine, televisión y teatro. Al verla, Banderas se presentó y le preguntó cómo podía trabajar en el teatro. Banderas relató a Pablo Motos que anotó su número telefónico en una servilleta y esperó. Sin embargo, el número que dio no era precisamente de él, sino el de unos amigos que lo estaban dejando dormir en su sofá.
"A la mañana siguiente empezó a sonar el buzón automático y mi amiga me dijo que habían llamado del Centro Dramático Nacional para que fuera a leer", dijo. Antonio Banderas hizo la prueba frente a la actriz Núria Espert, el productor Ramón Tamayo y el director de teatro Luis Pasqual. A las condiciones tan difíciles de Banderas se sumó el hecho de que ya no podía seguir pagando la pensión donde se estaba quedando y que por esa época, en 1981, se dio el golpe de Estado en España.
Tras la esperada llamada, presentó otra prueba y al final e quedó en la obra de La hija del aire. "En esa obra, La hija del aire, vino a verme un señor que se llamaba Pedro Almodóvar. Si yo esa noche no me paro en las escaleras del María Guerrero y me vuelvo, tú y yo no estaríamos hoy hablando. Esa es la vida", le dijo a Pablo Motos.
