Cuando hablamos de manicuras icónicas, uno de los primeros nombres que suele venir a la mente es Hailey Bieber. Sin embargo, Kylie Jenner se ha convertido poco a poco en una verdadera referencia dentro del universo de las uñas llamativas. Con una estética que equilibra tendencias virales, acabados pulidos y propuestas alineadas con su imagen personal, la también empresaria ha sabido posicionarse como una de las figuras más observadas cuando se trata de belleza.
Para el primer fin de semana de Coachella Music Festival, Jenner apostó por una base nude decorada con flores de pedrería, un diseño llamativo y nostálgico que evocaba ciertos códigos visuales de la década de los 2010. Para el segundo fin de semana, en cambio, decidió tomar un camino distinto y reinterpretar uno de los clásicos más infalibles del manicure: la francesa.
No hay diseño más versátil que una manicura francesa. Sus bordes claros mantienen un aire femenino y limpio, además de crear la ilusión de dedos más largos y estilizados. Es precisamente esa base clásica la que permite jugar con pequeños detalles para transformarla en algo mucho más actual, y la propuesta más reciente de Kylie Jenner lo confirma.
La segunda propuesta de manicure de Kylie Jenner para Coachella
¿Qué tienen en común Kylie Jenner y Hailey Bieber? Además de marcar tendencia constantemente, ambas comparten a una de las manicuristas más influyentes del momento: Zola Ganzorigt. Ella es la mente creativa detrás de varios de los diseños más comentados de los últimos años y también trabaja con figuras como Sabrina Carpenter, quien encabezó el festival durante ambos fines de semana.
Para esta segunda aparición en Coachella, Kylie apostó por una manicura francesa con un giro sutil pero efectivo. Mantuvo los bordes de las uñas en tonos claros, pero jugó con una propuesta asimétrica: una mano con terminaciones en tono crema y la otra con un blanco más frío. Este tipo de contraste delicado responde a una tendencia que ha ganado fuerza en los últimos meses: incorporar pequeñas diferencias entre una mano y otra —o incluso entre uñas individuales— para dar personalidad sin romper la armonía general.
Lejos de sentirse excesivo, el resultado luce moderno y fresco. Es una manera inteligente de darle un giro a un diseño tradicional sin perder su elegancia. Además, sobre esta base minimalista, Jenner añadió aplicaciones de brillo distribuidas estratégicamente. Las piezas varían en tamaño, forma y ubicación, generando un efecto dinámico que capta la luz y añade dimensión al manicure.
La propuesta encaja perfectamente con el espíritu de Coachella: divertida, llamativa y experimental, pero sin abandonar la sofisticación que define el trabajo de Zola Ganzorigt. Una vez más, Kylie demuestra que incluso los diseños más clásicos pueden renovarse con pequeños detalles. Y en un festival donde cada detalle cuenta, las uñas también forman parte del look.








