El clean look quedó atrás y es algo que cada vez comprobamos más con las apariciones no sólo de celebridades, sino también de las tendencias que dominan el internet y aquellas que vemos en las pasarelas cada temporada. Contrario a lo que la gente cree, Fashion Week no sólo es la temporada en la que vemos prendas nuevas, sino también las tendencias de belleza que complementan la narrativa.
La última temporada vimos una serie de looks que no sólo se arriesgan con el uso de color, sino que también retoman tendencias del pasado para reinterpretarlas desde un lado más contemporáneo y relevante. Aunque hubieron toda una serie de pasarelas que confirmaron esta teoría, los shows de Gucci y Alexander McQueen reafirmaron que estamos por entrar a una etapa que juega con el maquillaje de manera estratégica.
El smokey eye reinterpretado por Gucci
Demna Gvasalia mostró su primera colección en pasarela para Gucci, y como era de esperarse, reinterpretó elementos que han sido importantes en el desarrollo de la maison, pues vimos guiños a la era en la que Tom Ford tomó el control de la casa, no sólo en sus prendas sino también en el maquillaje. Las modelos caminaron el desfile con un makeup de ojos imperfecto y ahumado que evocan al rostro después de salir de fiesta.
Se trata de un smokey eye seductor pero atrevido, el tipo de maquillaje por el que apostarían figuras como Charli XCX, Amelia Gray y Zoë Kravitz para salir de fiesta o incluso para una cita nocturna, no se trata de la tendencia del soft goth, sino que es algo mucho más arriesgado y dramático.
Todo esto reafirma que estamos en una era en la que ya no buscamos ser perfectos, sino que queremos ser nosotros mismos y la mejor manera de hacerlo es atreviéndonos a jugar con diferentes estilos, sin importar qué tan “perfecto” se vea.
Alexander McQueen se enfoca en la mirada
Sean McGirr ha encontrado la narrativa mediante la cual quiere definir su era en Alexander McQueen, respetando los códigos de la casa pero apostando por darle su propio toque rebelde, y por supuesto, el maquillaje funcionó como una herramienta para hacer su propia declaración de estilo.
En el desfile el maquillaje hizo énfasis en la mirada y no, no porque la iluminara de forma natural, sino porque las pestañas dramáticas tipo muñeca le daban un efecto más abierto a la mirada. Separadas, largas y evidentemente falsas hacían del maquillaje algo lúdico, como si quisiéramos replicar el look de las muñecas con las que jugábamos cuando éramos pequeñas.
Este tipo de makeup no está precisamente diseñado para un día cualquiera, ni tampoco es para aquellos que temen experimentar, sino que por el contrario, se trata de herramientas de comunicación no verbal que pueden ayudarnos a proyectar nuestra personalidad al mundo o simplemente hacer una declaración de estilo.











