Los últimos años, el maquillaje natural ha dominado las tendencias, la piel con un acabado luminoso, sombras en tonos neutros y labios con un delineado natural. Sin embargo, parece que este 2026 nos estamos atreviendo a jugar con los colores y hacer del maquillaje algo lúdico.
Esta primavera, el color regresa, pero lo hace desde una narrativa mucho más suave, casi onírica, dando entrada al soft purple spring, una tendencia que apuesta por tonos lilas y morados en los ojos, una propuesta con acabados luminosos, brillantes y ligeramente glittery, evocando una estética que podría evoca jardines encantados y magia.
Lejos de ser un look dramático o pesado, este maquillaje encuentra su fuerza en la sutileza. Se trata de jugar con el color sin perder ligereza, logrando un equilibrio entre lo llamativo y lo etéreo, un punto clave en la transición hacia estilos más atrevidos y dramáticos. Sombras difuminadas en gamas lavanda, destellos iridiscentes y puntos de luz estratégicamente colocados crean un efecto casi translúcido, para crear reflejos de luz de manera natural.
De lo natural a lo expresivo
El auge del soft purple spring no es casualidad. Forma parte de un cambio más profundo dentro del mundo de la belleza, donde estamos dejando atrás la obsesión por lo “no-makeup makeup” para dar paso a propuestas más expresivas. Un cambio que veíamos venir con las tendencias como el soft goth o el regreso del smoky eye, mismas que reflejan una necesidad de experimentar, de jugar y de recuperar el maquillaje como una herramienta creativa.
En este contexto, el morado se posiciona como el punto medio perfecto. Es un color que, aunque es llamativo, mantiene cierta suavidad que lo hace fácil de llevar en el día a día, especialmente en primavera, cuando el entorno mismo comienza a llenarse de color.
Aprobado por la moda (y las celebs)
Como suele suceder, las celebridades han sido clave en impulsar esta tendencia. Sabrina Carpenter ha apostado por versiones luminosas y románticas, mientras que H.E.R. ha explorado interpretaciones más profundas pero igualmente brillantes. Por su parte, Laufey también se suma a esta inclinación hacia tonos fríos y delicados. Todas estas versiones confirman que el soft purple spring no responde a una sola estética, sino que se adapta a distintas personalidades, manteniendo siempre ese aire femenino, ligero y ligeramente fantasioso.
Las pasarelas también han sido un reflejo de esta evolución. Durante las últimas ediciones de Fashion Week, el maquillaje dejó de ser un simple complemento para convertirse en protagonista. Los tonos lilas, los acabados brillantes y las texturas luminosas aparecieron como una constante, reforzando la idea de que esta primavera el maquillaje se trata de experimentar sin perder sofisticación.
Cómo sumarse al soft purple spring
La clave está en la construcción del look. No se trata de saturar el ojo de color, sino de trabajar en capas ligeras. ¿Cómo incorporarlo? Estas son algunas ideas:
- Sombras en tonos lila o lavanda difuminadas suavemente.
- Toques de brillo o glitter fino para captar la luz.
- Iluminador en puntos estratégicos para potenciar el efecto etéreo.
El resto del rostro se mantiene fresco: piel luminosa, labios naturales y cejas suaves, permitiendo que los ojos sean el centro de atención sin romper la armonía.









