Sarah Burton estuvo al frente de Alexander McQueen por casi 20 años, y ejecutó el papel de directora creativa luego del fallecimiento de su fundador, por lo que pensar en la casa con otro diseñador al frente era casi impensable. Sin embargo, la creativa dejó McQueen hace aproximadamente un año para colocarse al frente de Givenchy, dejando a cargo a Seán McGirr, quien debutó su primera colección para la casa en 2024.
Para su más reciente entrega, McGirr reveló que tomó inspiración del proceso creativo del mismo Alexander McQueen, quien muchas veces tomaba sus películas favoritas como punto de partida para sus entregas. Esta vez, el joven irlandés tomó Safe, (1995), un drama psicológico protagonizado por Julianne Moore, como parte de su inspiración. “Quería abordar el conflicto psicológico que creo que está ocurriendo ahora mismo, en el sentido de que siempre estamos activos, siempre seleccionando. Existe esta idea de paranoia y perfección”, mencionó el diseñador.
Seán McGirr honra el legado de Alexander McQueen
Seán McGirr investigó a profundidad los códigos de la maison para proyectar su savoir faire de manera acertada. Alexander Lee McQueen, hasta la fecha, es considerado uno de los creativos más memorables en la industria de la moda, por lo que su legado merecía ser celebrado.
Pudimos ver diferentes elementos característicos del diseñador empezando por la sastrería: la entrega otoño-invierno 2026 en París abrió con un mini vestido sastre en una tela jaspeada donde se cuidó cada detalle de la confección, incluido el cuello ondulado. En cuanto a estilismo, lo combinó con botas altas para darle un efecto aún más femenino y seductor, algo muy McQueen.
Aunque la sastrería se mantiene a lo largo de la colección en una serie de vestidos y conjuntos, vemos piezas un poco más fluidas, como slip dresses en acabados satinados y con transparencias.
A la par, vemos guiños literales a la herencia de McQueen, como una bufanda en el clásico estampado de calaveras diseñado por el mismo Lee McQueen para evocar la estética gótica y oscura que tanto definió su marca. Sin embargo, los tonos claros suavizan este efecto de manera estratégica.
A la vez, vemos vestidos cortos llenos de volumen y movimiento, dos características que también asociamos mucho a los diseños de McQueen, y que si bien respetan el ADN de la marca, no dejan de ser traídos a la era contemporánea.
Se vuelve un poco obvio que la intención del diseñador es apelar a una audiencia más joven, no sólo por sus diseños, sino también por sus invitados, mismos que fueron encabezados por Chappell Roan, quien se ha convertido en un referente de la moda gótica moderna. A su lado, vimos a otros personajes como Sophie Thatcher.











