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Durante tres días, los reyes de Holanda han participado en una Visita de Estado por Irlanda que comenzó en Dublín y que ha finalizado en Cork. Un viaje en el que la reina Máxima ha triunfado con estilismos muy comentados tanto de estreno como reciclados. Entre ellos, un romántico look de gala con joyas de la Corona o un innovador diseño que llevó con acierto en su primer evento dentro de este tour. En esta galería fotográfica, analizamos esta y las demás apuestas que ha llevado en su maleta de viaje.

 

En su último destino, Cork, y a diferencia de su primer look en este tour, Máxima optó por una imagen mucho más clásica y de royal. Para la ocasión, recuperó un diseño de Natan que figura como uno de sus favoritos y que ha llevado hasta en cuatro ocasiones previas (tres veces en 2015 y una, en 2017). Está compuesto por vestido amarillo sin mangas que lo acompaña de cuerpo con manga francesa y detalles florales a juego. Además, lo coordina con un clutch en tono limón y unos salones nude.

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Si hay un accesorio con el que Máxima de Holanda se siente cómoda son las pamelas, sombreros y complementos similares. Para este acto, llevó un tocado a modo de turbante en color nude, que se coordinaba con su top y el fular con el que protegía su cuello. Como pendientes, optó por unas piezas con piedra en forma de lágrima.

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En su segunda noche en Dublín, los reyes de Holanda organizaron una velada muy especial como agradecimiento a las autoridades del país en la que se pudo disfrutar de una función de danza en el Dutch Dancetheatre de la capital irlandesa. Para la ocasión, la Reina recuperó un estilismo de fiesta muy favorecedor que ya llevó en 2016 también para acudir a un espectáculo de baile y música. Una combinación acertada, pues logró que su vestido midi de corte clásico de Natan se modernizara gracias a un nuevo look de belleza y unos potentes, entre los que recicló los salones con detalles de vinilo que también acompañaron a este diseño el día de su estreno.

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Para la ocasión, Máxima de Holanda apostó por unos pendientes coordinados con su vestido y un look de belleza muy llamativo, con labios en color rojo y melena con ondas.

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Para mantener fijado su peinado, Máxima de Holanda incorporó a su imagen unas horquillas-joya con forma de espiga de trigo.

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Máxima de Holanda comenzó su segundo día de Visita de Estado con un look con historia en el que destacaba su falda midi confeccionada con lentejuelas y con la que siempre ha acertado en viajes internacionales: la estrenó en 2013 en Alemania y la recuperaría dos años después en Canadá. Forma parte de un conjunto de Natan que se completa con top con manga francesa y bajo con corte péplum

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Culmina su look con una gran pamela al tono. Es el mismo diseño que llevó el día que estrenó este conjunto de Natan hace seis años. Sin embargo, este accesorio lo llevó por primera vez en un viaje a México en 2011.

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La Reina modificó su estilismo durante la jornada y añadió un abrigo beis a su elección para poder protegerse del frío.

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La primera noche de esta Visita de Estado a Irlanda, concluyó con un banquete celebrado en honor de los reyes de Holanda en el Palacio Presidencial de Dublín. Una ocasión en la que la reina Máxima triunfó con un look de gala romántico protagonizado por  un vestido de encaje floral semitransparente, de Jan Taminiau. Un diseño que ya llevó previamente en Portugal en octubre de 2017. No obstante, lo estrenó en la fiesta de la boda griega de Filippos Lemos y Marianna Goulandris en Londres en febrero de aquel año, aunque pocas imágenes transcendieron de ese acto.

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Para culminar su look, la reina Máxima buscó en el joyero real piezas con pedrería en tono verde para coordinarlas con su vestido y homenajear así a uno de los colores más representativos de irlanda. En concreto, llevó la tiara de esmeraldas que se elaboró para la reina Guillermina en 1986. Forma parte de un conjunto del que también lleva los pendientes y el collar, que al ser desmontable puede modificarlo según guste y que, en esta ocasión, vuelve a acompañarlo de un broche del que cuelga el denominado 'huevo esmeralda'. 

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Como primer acto de su viaje, los Reyes se reunieron con el presidente del país, Michael D. Higgins, y su esposa, Sabina Coyne, en Arás an Uachtaráin, la residencia oficial del mandatorio irlandés. Para la ocasión, la reina Máxima apostó por una elección de moda muy potente que causó gran impacto dada la originalidad del diseño, pues genera un efecto visual que hacía creer que lleva los brazos cubiertos con grandes piezas de joyería, en este caso, brazaletes dorados. Sin embargo, estos brazaletes (de inspiración africana) se encuentran prendidos de la prenda, creando un acabado impactante. Con cuello a la caja, manga larga, corte midi y un efecto wrap muy favorecedor gracias a un estratégico drapeado,encuentra este vestido-joya entre los diseños de Alta Costura de la firma Claes Iversen

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Para mayor énfasis, el vestido se acompañaba de un cinturón de metal en dorado. Como complementos, buscó la coordinación con un sombrero tipo casquete y de estilo Jackie Kennedy. Un efecto que también logró con sus guantes. Además, lleva unos salones en tonos metalizados y detalles transparentes de vinilo, de Gianvito Rossi; y un clutch en color oro, de Begum Khan.

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En esta ocasión, Máxima de Holanda también adoptó su look para no pasar frío e incorporó a su imagen una trench de Burberry, que también llevó después en su última jornada.

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