Psicología

¿Quieres la llave de tu felicidad? Conócete a ti misma (pero de verdad)

¿Eres realmente consciente de lo que haces y de las consecuencias de tus actos? Hablamos con una experta sobre lo que en psicología se llama 'observación consciente' y de cómo se puede llevar a cabo en nuestra vida cotidiana.

Por Gtresonline

Vivimos a un ritmo frenético. Pasamos muchas horas fuera de casa, puede que tengamos el trabajo a kilómetros de distancia, soportamos presiones laborales y sociales, hacemos todo lo posible para compaginar la vida profesional con la personal y familiar… Esta rutina es ya de por sí agotadora, más si a nivel interno no nos encontramos en equilibrio. Es por ello que disciplinas como el yoga o el pilates, que trabajan cuerpo y mente, están viviendo un importante auge los últimos años, ya que permiten conectar con nosotros mismos, con el 'aquí y el ahora', así como aliviar capítulos de estrés y ansiedad.

La respiración y la atención consciente, dos de los pilares de estas prácticas, es algo que también se trabaja a nivel psicológico de una manera mucho más profunda. Sobre ello hablamos con Sandra García Sánchez-Beato, directora de Adhara Psicología (www.adharapsicologia.es), quien integra la llamada atención consciente dentro del proceso terapéutico personal.

Los cinco (pasos) para trabajar desde una mirada contemplativa

Veo venir un enfado, ha llegado, no sé muy bien por qué, no sé qué me está moviendo por dentro y no sé cómo salir de él. Para despejar estas dudas es necesario colocarse en una posición de observador y recorrer diferentes estadios que permitan 'superar' los obstáculos. En este sentido, la experta nos habla de un método sintetizado por ella en 5 pasos.

  • Identificar que algo me está incomodando ¿Qué me está perturbando?
  • Discriminar y entender qué emoción es ¿Qué se me mueve internamente?
  • Aceptar que hay una emoción perturbadora. No negarla, reprimirla, callarla, ni evitarla… Dejar que se exprese de manera interna, sin juicio, con honestidad y responsabilidad
  • Soltar la emoción sin hacerte daño a ti, a nadie ni a nada. No engancharse, vivirla y dejarla marchar
  • Transformar la emoción perturbadora en algo positivo. Aprovechar cada momento como oportunidad de crecimiento.  ¿Qué néctar saco de esta experiencia?

La observación consciente es poner atención a lo que está sucediendo y tomar conciencia de lo que está pasando. No se trata solo de atender, hay que ser consciente de lo que se está haciendo y de las consecuencias. Para ello, es necesario que nos 'alejemos', que además de consciente sea una observación desidentificada. "Darse cuenta de que las emociones, los pensamientos y las sensaciones no somos nosotros. Observas el enfado y decides cómo relacionarte con él. Preguntarnos: ¿qué planes tiene la rabia para mí? Y no dejar que decida por nosotros. Responder desde el corazón", explica la psicóloga.

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¿Cómo entrenar la observación consciente?

Hay muchos recursos que te permiten fomentar la observación de una manera sencilla y que puedes integrar en tu rutina diaria. No es fácil recorrer los cinco estadios anteriores, que deben formar parte de un proceso terapéutico guiado por un especialista, pero sí puedes comenzar a entrenarte para tomar mayor conciencia de lo que te pasa y lo que ocurre alrededor. "Las tradiciones contemplativas, y las últimas investigaciones en neuropsicología, nos hablan de una mente sutil no condicionada. A nivel profundo, nuestra esencia es pura. Nos vamos condicionando por las circunstancias. A medida que vamos observando y liberando esos condicionamientos, la mente ordinaria y sólida se hace más maleable y conectamos con algo mucho más profundo y transformador", puntualiza la experta.

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Podemos entrenar las sensaciones, por ejemplo, dedicando 5-10 minutos diarios a tomar conciencia de actos tan cotidianos como ducharse, aplicarse crema hidratante o desayunar. ¿Qué siento sobre la piel? ¿Cómo es la temperatura? ¿A qué huele el té? Las emociones, por su parte, podemos entrenarlas poniendo atención en las reacciones fisiológicas que llegan con ella: ¿sientes calor? ¿Te pones nerviosa? ¿Se te seca la boca?

La observación de los pensamientos es algo que también se puede trabajar. Colócate en una postura sentada, respira y despliega una 'pantalla de cine' (tu mente) en la que dejes pasar lo que haya en ella a modo de proyección. La respiración y la observación desidentificada ayudará a tomar distancia y a que los pensamientos se diluyan y vayan perdiendo intensidad.