Recién ha salido a la luz que una editora del tabloide británico Mail on Sunday se enteró del primer embarazo de la princesa Kate mucho antes de que la noticia se hiciera pública a nivel mundial. Charlotte Griffiths, editora del medio antes mencionado, hizo esta reveladora confesión en una de las audiencias a propósito del juicio presentador por un grupo de personalidades —entre ellos el príncipe Harry— en contra de Associated Newspapers Limited (ANL), empresa editora de Mail on Sunday y Daily Mail.
Dicha empresa editora británica está siendo demandada por personajes como el duque de Sussex, Elton John, David Furnish, Elizabeth Hurley, entre otros debido a presunta obtención de información de manera ilegal. ANL ha negado rotundamente incurrir en estas prácticas, argumentando que no hay pruebas sólidas en su contra.
Griffiths contó en el Tribunal Superior de Londres que, días antes de que se hiciera público el embarazo de Kate de su primer hijo, el príncipe William acudió a una fiesta en una casa de campo, misma a la que también fue invitada. En esa reunión, en la que la editora y el príncipe tenían amigos en común, el heredero al trono contó que Kate no lo pudo acompañar debido a que "sufría náuseas propias del embrazo".
En su declaración escrita, compartió que siempre ha mantenido clara la diferencia entre su vida social y su trabajo, "trazando una línea entre mi actividad profesional y mi vida social personal, a diferencia de cuando asisto a eventos como periodista".
En este caso, se trataba de un evento meramente social, por lo que todo lo que vio o se dijo en esa reunión lo preservó para ella. La fiesta se dio en diciembre de 2012, y ahí William compartió con algunos de los presentes el malestar de su esposa, "lo que significada que estaba embarazada de su primer hijo", describió la periodista en su declaración escrita. Indicó que esa "pudo ser una gran noticia", pero que prefirió no revelarlo. Días después, el Palacio de St. James dio a conocer la noticia, cuando Kate tuvo que ser ingresada al hospital por hiperémesis gravídica.
Griffiths contó que, en ese entonces, el editor del periódico, George Greig se molestó con ella al enterarse que sabía del embarazo de Kate y que prefirió mantenerlo en secreto, dejando ir así una exclusiva mundial.
"Se enteró de que yo lo sabía y se molestó bastante porque no se lo había informado el viernes antes del comunicado del Palacio emitido el lunes, ya que nos habríamos adelantado al resto de la prensa, pero era información que había sabido en un evento privado y al que asistí a título personal, así que lo traté como tal", explicó.
La comunicadora dijo que dicha información la obtuvo en un evento privado y ajeno a su vida laboral, por lo que prefirió guardar el secreto. "Perdí una exclusiva para mantener mis amistades y porque sabía dónde estaba el límite y había decidido no cruzarlo".







