Kate Middleton ha vuelto por todo lo alto a los BAFTAs, la gran noche del cine británico, retomando uno de los compromisos más emblemáticos de su agenda pública tras tres años de ausencia marcados por su diagnóstico de cáncer, el tratamiento y su recuperación. Su aparición junto al príncipe William no solo confirmó que atraviesa una nueva etapa, también dio un peso especial a la ceremonia de la Academia Británica de Cine y Televisión, celebrada en Londres. Serena, sonriente y visiblemente emocionada, la princesa de Gales retomó su lugar bajo los reflectores con esa elegancia natural que la ha convertido en referente internacional.
Para la edición 79 de esta entrega, la princesa apostó por un vestido en tono palo de rosa firmado por Gucci, una elección suave y luminosa que realzaba su imagen sin excesos. El diseño, que ya había llevado en 2019 durante una cena de gala en el Museo V&A, destacaba por la cintura definida, el escote en V que enmarcaba los hombros y una falda ligera de caída fluida. Sumó un clutch de terciopelo burdeos a juego con la pretina del vestido y stilettos en la misma gama cromática, logrando un conjunto armónico y sofisticado. William acompañó con una chaqueta color vino, en sintonía con el estilismo de su esposa.
La reaparición se dio en una semana especialmente mediática para la familia real tras la detención de Andrew Mountbatten-Windsor, tío del príncipe, por presunta mala conducta en un cargo público. Aun así, ambos se mostraron cercanos y sonrientes ante las cámaras. La experta en lenguaje corporal Judi James comentó a HELLO! que, pese al impecable despliegue de glamour, podían percibirse ciertos matices. “William y Kate ofrecieron su habitual e impecable glamour de primera línea en la alfombra roja, pero hay algunos indicios que podrían reflejar las innegables tensiones de la última semana”, explicó. Y añadió: “Los labios de William se contraen hacia dentro y sus cejas se fruncen ligeramente, lo que sugiere cierta ansiedad… Las sonrisas de Kate son tan impecables como siempre, aunque hay una colocación apenas perceptible de los dientes de extremo a extremo que, de nuevo, podría indicar tensión interior”.
William reconoce no atravesar por un buen momento
Antes de tomar asiento, los príncipes conversaron con invitados como Rose Byrne y Bobby Cannavale, además de coincidir con nominados de la talla de Leonardo DiCaprio y Timothée Chalamet. Durante la gala, William reconoció que aún no había visto la cinta nominada a Mejor Película, Hamnet, por su intensidad emocional. “Necesito estar en un estado de ánimo bastante tranquilo y no lo estoy en este momento. La guardaré para después”, confesó con franqueza, según reportó HELLO!
Kate intervino con naturalidad al recordar su experiencia con la película. “Pensé que era una mala idea, en realidad”, dijo entre risas al admitir que la vio antes de la ceremonia. “Terminé con los ojos muy hinchados. Está filmada de una manera preciosa. Y la música también. La banda sonora es fantástica”. La cinta relata la muerte en la infancia del hijo de Shakespeare y el duelo de sus padres, una historia profundamente conmovedora.
Durante la gala, conducida por el actor escocés Alan Cumming, el príncipe William, presidente de BAFTA desde 2010, entregó el BAFTA Fellowship Award, el máximo reconocimiento de la Academia, a Donna Langley, presidenta de NBCUniversal Entertainment, por su sobresaliente contribución al cine. Con 46 largometrajes nominados, la velada celebró lo mejor del séptimo arte, pero fue el regreso de Kate el que terminó por marcar la noche, reafirmando su fortaleza y su papel protagónico dentro de la monarquía británica.








