En una industria cada vez más saturada de nuevas propuestas creativas, el reto ya no es solo crear, sino encontrar los espacios para que aquellas que realmente tienen algo que decir puedan ser vistas y, sobre todo, sostenidas en el tiempo.
América Latina atraviesa desde hace años un momento de enorme efervescencia creativa. Su música, gastronomía, arte y diseño han conquistado audiencias mucho más allá de sus fronteras y, en moda, una nueva generación de diseñadores está construyendo lenguajes propios capaces de dialogar con la industria internacional. Sin embargo, todavía existe una distancia importante entre tener talento y ocupar de manera consistente los espacios donde se define el mapa global de la moda.
Es precisamente en esa distancia donde iniciativas como LATAM Fashion Circle cobran sentido.
Fundada en 2026 por Dan Silva, la plataforma nació con una premisa clara: crear un punto de encuentro capaz de reunir diseñadores latinoamericanos con instituciones, embajadas, medios y profesionales de la industria, y convertir esa conversación en oportunidades reales de desarrollo y visibilidad internacional. Su propuesta va más allá de organizar un showroom: el proyecto contempla también encuentros profesionales, networking y espacios de intercambio que permitan construir relaciones a largo plazo.
Su primera edición tuvo lugar en París, coincidiendo con la más reciente Semana de la Moda, y reunió a diez marcas latinoamericanas en un espacio dedicado a mostrar la diversidad creativa de la región.
¡HOLA! México estuvo presente en la apertura del showroom de LATAM Fashion Circle, celebrado en el número 18 de Rue de Turenne, en el Marais, a pocos pasos de Place des Vosges. La elección difícilmente podría ser más acertada.
Durante cualquier otra semana, Rue de Turenne ya es una de esas calles que invitan a recorrer París sin demasiada prisa: boutiques, galerías, tiendas vintage y cafés para ir descubriendo poco a poco en el barrio de Le Marais. Pero durante Fashion Week, el ritmo cambia. Showrooms, pop-ups y presentaciones transforman la zona y la propia calle termina convirtiéndose en una especie de pasarela espontánea.
A pesar de la lluvia, la entrada de LATAM Fashion Circle estaba llena. Una banda tocaba música latina en vivo y la gente se reunía afuera entre invitados y curiosos que pasaban por Rue de Turenne. Dentro, entre música, copas y conversaciones, se descubrían las colecciones de las diez marcas seleccionadas para esta primera edición.
La selección reunió propuestas de moda femenina y masculina, joyería, accesorios, sombreros y distintas maneras de interpretar una región que, precisamente, resulta imposible reducir a una sola estética.
La Petite Mort llevó la sastrería colombiana; Patricia Acosta Jewelry, piezas realizadas con baño de oro de 24 quilates y esmeraldas colombianas en bruto; Cachi, proyecto franco-argentino de moda masculina, presentó su particular reinterpretación de los clásicos del guardarropa; y Paula Mendoza, sus reconocibles joyas escultóricas. A ellos se sumaron Anca Ravelo, Antoine Atelier, Faride Ramos, Kostüme, Laura Aparicio y WOMA Hatmakers.
Pero quizá lo más interesante del conjunto era precisamente aquello que no compartían. No había una intención evidente de definir cómo “debe” verse la moda latinoamericana. En su lugar, convivían disciplinas, materiales y aproximaciones distintas. Y eso resulta particularmente pertinente en un momento en el que hablar de diseño latinoamericano implica reconocer una escena mucho más plural de lo que cualquier etiqueta geográfica podría sugerir.
La selección estuvo a cargo de Dan Silva y Nathalie Dufour, fundadora de ANDAM y una figura estrechamente ligada al desarrollo de diseñadores emergentes en Francia durante las últimas tres décadas. El proceso curatorial buscó reunir propuestas capaces de conservar una relación con sus respectivos orígenes y savoir-faire, pero con una lectura contemporánea y una vocación internacional.
Esa última parte es importante. Porque presentar una colección en París puede generar una fotografía, una publicación en Instagram o un momento de visibilidad. Construir una presencia internacional requiere algo mucho más complejo: compradores, prensa, instituciones, relaciones comerciales, asesoría y, sobre todo, continuidad. LATAM Fashion Circle parece querer concentrarse precisamente en esa segunda parte.
Silva, consultor y curador formado en el Institut Français de la Mode, creó la iniciativa después de observar una contradicción: mientras la influencia cultural latinoamericana se vuelve cada vez más visible internacionalmente, sus diseñadores continúan teniendo una representación limitada dentro del calendario parisino.
Por eso París importa. No únicamente por su peso simbólico como capital histórica de la moda, sino porque sigue funcionando como uno de los grandes puntos de encuentro de la industria: durante unas cuantas semanas al año coinciden aquí compradores, editores, estilistas, diseñadores, grupos de lujo y otros actores capaces de transformar una presentación en una relación comercial o creativa.
El objetivo de LATAM Fashion Circle es hacer que los diseñadores latinoamericanos formen parte de esa conversación de manera sostenida. La intención es que la plataforma regrese durante cada Semana de la Moda femenina de París y articule, alrededor de sus showrooms, encuentros entre creativos, instituciones, medios y profesionales del sector.
Porque, más allá de una presentación o de una temporada, el verdadero desafío para la moda latinoamericana no es solamente llegar a París, sino encontrar la manera de permanecer en ella.










