¿Qué hace el vestuario de 'Elle' tan especial? Te contamos todo al respecto
En una plática exclusiva con Sara Byblow, la diseñadora de vestuario nos revela el proceso detrás de los 'looks' más icónicos de Elle Woods en la precuela de 'Legalmente Rubia'
Legalmente Rubia es un must-watch para cualquier mujer. Desde su estreno en 2001, Elle Woods se ha convertido en un referente de cómo el estilo tiene que ver con ser la mejor versión de ti misma y, sobre todo, con la autenticidad. Ahora, el lanzamiento de la serie Elle promete mostrarnos cómo la propia Elle Woods encontró el valor para atreverse a ser ella misma y cómo la moda puede convertirse en una poderosa herramienta de autoexpresión.
Seas o no fanática del estilo de Elle Woods, la realidad es que su forma de vestir es poderosa y contundente. La joven, con su característico guardarropa rosa, demuestra que no teme ser vista ni señalada, una lección que todos podemos aprender. ¡HOLA! tuvo la oportunidad de platicar en exclusiva con Sara Byblow, la mente maestra detrás del vestuario de la nueva serie de Prime Video que cuenta cómo Elle Woods construyó el carácter y la personalidad que más tarde la llevarían a convertirse en una alumna digna deHarvard Law School.
Sara Byblow en la premier de 'Elle' en Nueva York el pasado mes de junio.
Te puede interesarSeguir leyendo
Platicamos con Byblow para entender el poder de las primeras impresiones, la psicología detrás de cada atuendo y, por supuesto, la narrativa que une toda la propuesta estética.
El vestido con el que abre la serie es una pieza hecha a la medida Por Sarah Byblow y Sophie de Rakoff, la vestuarista de la primera película.
Una conversación con Sara Byblow
Elle es un personaje adorado por el público y, para ella, las primeras impresiones son muy importantes. ¿Qué tan difícil fue elegir un primer vestuario que fuera, al mismo tiempo, impactante y dulce?
Fue muy complicado, pero creo que el vestido que Elle viste en la primera escena de la serie, para mí, es el más importante. El proceso detrás de la creación de ese vestido fue muy minucioso, porque la intención era transmitir la seguridad y la confianza que caracterizan al personaje.
Es la primera introducción de Elle —al menos para algunas generaciones— y es el momento en el que más poderosa se siente durante toda la temporada. La vemos en Los Ángeles, en su zona de confort, rodeada de su familia y sus amigos, durante su fiesta de cumpleaños. Por eso, en cuanto al color, no queríamos un rosa sutil, sino uno vibrante que la hiciera destacar.
Es una pieza hecha a la medida que creamos con ayuda de Sophie de Rakoff, quien formó parte del equipo de vestuario de la película original. Trabajar juntas fue algo muy especial, sobre todo porque el vestuario de las películas es icónico. Poder hacer ese crossover me ayudó a comprender al personaje de una manera mucho más profunda y me dio la certeza de que podía continuar con el legado de Legally Blonde.
Las referencias y la cultura pop son elementos muy importantes para este personaje. ¿Podrías contarnos cuál fue la inspiración detrás del vestuario de Elle?
Una de las primeras cosas que hice fue buscar referencias. Incluso antes de diseñar cualquier pieza de vestuario, me pregunté: “¿Quién era Elle a los 16 años? ¿A quién admiraba? ¿Qué pósters tenía en su habitación? ¿Qué la inspiraba a esa edad?”. La meta siempre fue hacer referencias a las figuras que Elle habría admirado como adolescente durante los años noventa.
Una parte muy importante del proceso fue pensar cuáles eran las tendencias de aquella época. Las supermodelos eran, sin duda, los grandes referentes de estilo; incluso las conocíamos sólo por su primer nombre. Claudia Schiffer habría sido una gran inspiración para Elle e incluso para su madre.
En cuanto a la música, Gwen Stefani también juega un papel muy importante dentro de las referencias. Son pequeños detalles de cada una los que terminan construyendo el universo de Elle e inspiran la manera en que viste y expresa quién es.
Claudia Schiffer en 1999 era favorita de diseñadores como Gianni Versace y Karl Lagerfeld.
El contraste es un elemento fundamental de la serie porque, aunque el estilo de Elle evoluciona, siempre da la sensación de que sigue siendo una “outsider” (en el buen sentido). ¿Era algo que tenías presente desde el principio al diseñar su vestuario?
Sí, claro. La intención siempre fue que Elle destacara por encima de todo lo demás, y para lograrlo el color fue una herramienta fundamental. Cuando la vemos llegar a Seattle, lleva un vestido rosa pastel, mucho menos brillante que el de la primera escena, precisamente para transmitir la vulnerabilidad que siente al estar fuera de su zona de confort.
De hecho, durante ese primer día de escuela apenas se percibe la individualidad del resto de los personajes. La escuela se siente como un océano de grises que representa ese muro que a Elle le cuesta tanto trabajo atravesar.
¿De qué manera evoluciona el vestuario conforme avanza la historia de Elle?
A medida que vemos a Elle desenvolverse en Seattle, también vemos cómo cada uno de los personajes que la rodean comienza a revelar un poco más de su personalidad y de sus verdaderos colores. El vestuario de cada uno empieza a tomar forma, lo que también refleja la cercanía que Elle desarrolla con ellos y el conocimiento que va adquiriendo de quiénes son realmente. Es como si todos los personajes se fueran revelando poco a poco conforme avanza la historia.
Parece que hay momentos en los que la saturación de los colores de su guardarropa disminuye para volverse un poco más discreta. ¿Qué relación tienen los colores con sus emociones?
Todo está relacionado. Las emociones de Elle son una parte fundamental en la selección de cada atuendo. No queríamos hacerlo demasiado literal, pero, por supuesto, están representadas en su ropa. El mejor ejemplo es comparar el vestido rosa vibrante que lleva durante su fiesta de cumpleaños con el vestido rosa mucho más suave y sutil que usa en su primer día de escuela en Seattle.
¿Qué nos puedes decir de Bruiser?
Hacer el vestuario de Bruiser fue divertidísimo. De hecho, es el personaje que tiene más estampados de toda la serie. Le tomamos medidas y fue una experiencia muy tierna. Incluso hicimos un pequeño maniquí de peluche con sus proporciones para diseñar cada uno de sus atuendos. Se portaba increíble: nos dejaba tomarle fotos con cada cambio de vestuario y, cuando terminaba de grabar una escena, regresaba a su propio camerino para jugar con sus juguetes.