La semana de la moda masculina cerró con la emotiva despedida de una leyenda de la industria fashionista: Véronique Nichanian, quien estuvo frente a la dirección creativa de Hermès durante 37 años.
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Nichanian presentó su última colección para la maison francesa la semana pasada en el marco de Men’s Fashion Week en París. Y hasta ahora, todo apunta a que Grace Wales Bonner, su sucesora, presentará su primera entrega para la casa francesa este año.
La última colección de Veronique Nichanian para Hermès
La diseñadora estuvo encargada de traer los diseños de la casa a la modernidad entendiendo su labor a la perfección entre respetar la esencia de la marca y adecuarla a las necesidades de su audiencia, tanto que hasta figuras como Travis Scott estuvieron siempre a la expectativa de lo nuevo de la maison, siempre en la primera fila de los desfiles y vistiendo sus prendas en eventos especiales como galas y red carpets.
Lo que es verdad, es que Nichanian ha demostrado ser una experta en la sastrería y la moda artesanal, siempre con propuestas que se ajustan a la silueta de quien las lleva y una atención al detalle exquisita, con técnicas que han sido replicadas por múltiples diseñadores en la industria.
Su último desfile, la colección de otoño/invierno 2026 en el Palais Brongniart en París, estuvo repleto de piezas utilitarias hechas a la medida, pantalones tipo cargo, chaquetas con múltiples bolsillos y abrigos con un forro polar que no solo cubre, sino que derrocha glamour. Además, no faltó la presencia de color y estampados de forma estratégica, es decir, todos los elementos que tanto caracterizan el diseño de Nichanian.
El legado de la diseñadora
Veronique Nichanian fue la primera partidaria del lujo silencioso, encontrando su interpretación de una marca de alta gama lejos de la logomanía y los excesos que tanto dominaron en las décadas de 1990 y 2000. Apostando siempre por conjuntos discretos, y estampados como tartán y raya diplomática reinterpretados en colores inesperados pero neutros, dándoles así un toque moderno e innovador pero aún, discreto.
Aunque la esencia de las creaciones de la diseñadora francesa siempre fue discreta, no dudó en incorporar colores vibrantes en sus combinaciones, apostando por tonos como el amarillo y el icónico naranja de la maison en prendas que iban más allá de las tradicionales mascadas. Un gesto audaz —casi rebelde— dentro de una industria con códigos rígidos y una idea aparentemente inamovible de cómo debe verse el lujo.
