El mundo de la moda se encuentra de luto tras anunciarse el lamentable fallecimiento de Valentino Garavani a los 93 años en su residencia en Roma. Su legado ha dejado una huella imborrable en el mundo del diseño y la Alta Costura pues la firma de origen italiano se ha consolidado y mantenido como uno de los referentes más grandes del diseño pulido y sofisticado. Sus sucesores –Pierpaolo Piccioli y Alessandro Michele– han sabido ser guiados por la pauta que claramente marcó el diseñador desde la fundación de la firma en 1962 con un primer desfile.
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Valentino fue uno de los diseñadores más influyentes.
Valentino fue el responsable de la creación de más de una tendencia y estilo como el famoso “rojo Valentino” o los icónicos vestidos de novia que diseñó para celebridades como Jennifer Lopez. Sin embargo, otro aspecto que siempre caracterizó al diseñador fue su buena y saludable relación con personalidades cercanas a la firma. A lo largo de su carrera en el diseño, Valentino tuvo una serie de musas que inspiraron sus creaciones y que se convirtieron en sus embajadoras. ¡Aquí te contamos quiénes son!
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Mujeres que se convirtieron en la inspiración de Valentino
Una de las grandes amigas del diseñador fue Anne Hathaway. La relación entre ambos comenzó en 2006, cuando la actriz lució un vestido de Valentino. Desde ese momento, Anne regresó en ocasiones clave para que fuera él quien diseñara algunas de sus piezas más destacadas. De hecho, fue Valentino quien dio vida al vestido que llevó en su boda con Adam Shulman. Incluso, la actriz llegó a pasar vacaciones de Año Nuevo en el chalet del diseñador en Suiza. En alguna ocasión, Valentino confesó que Anne “era como una hija para él”.
Si hay una mujer dentro de la realeza que entiende de moda, estilo y tradición, es Máxima de Holanda. La royal siempre tuvo un cariño muy especial por el trabajo del italiano, por lo que fue el elegido para diseñar su vestido de novia de seda marfil en 2002. A partir de ese momento, Máxima continuó eligiendo Valentino para otros eventos importantes, siendo uno de los más recientes un vestido floral que la monarca utilizó en un evento en Praga —una pieza rescatada de hace más de 15 años—.
Una de las primeras personalidades en creer y apoyar el trabajo del diseñador fue la actriz y modelo Marisa Berenson. Ella era una de las principales asistentes a los desfiles del diseñador en los años 60, lo que dio paso a una estrecha relación entre ambos. Berenson acostumbraba portar piezas emblemáticas de Valentino que hoy son consideradas auténticos objetos vintage de colección.
La española conectaba perfectamente con la visión del diseñador en lo que al lujo y la elegancia se refiere. Fue así como la relación entre ambos surgió y creció gracias a esa afinidad estética. Para Valentino, Rosario representaba el ejemplo perfecto de la mujer sofisticada que encarnaba el espíritu de la firma.
La socialité española también fue una de las grandes musas que inspiraron al diseñador a lo largo de su carrera. Naty comenzó como una de sus clientas más fieles, pero Valentino pronto descubrió su profundo conocimiento del mundo de la Alta Costura. Fue entonces cuando estrechó su relación con ella, hasta convertirla en una de las grandes embajadoras de la firma en España.
Sin duda alguna, la top model se convirtió en una de las musas más representativas del diseñador durante los años 90. Valentino la admiraba por su personalidad y su capacidad para impactar en cualquier escenario. De hecho, Claudia acudió a él para diseñar su vestido de boda, con el que dio el “sí” al productor Matthew Vaughn.
Es bien sabido que Jackie Kennedy fue una de las mujeres con mayor influencia en la historia de la moda. Su elegancia no pasó desapercibida para Valentino, quien encontró en ella la encarnación perfecta de la sofisticación. Tras dejar la Casa Blanca, Jackie encontró en la firma italiana una renovación total de su guardarropa. Incluso, fue el diseñador quien creó su vestido de novia para su matrimonio con Aristóteles Onassis en 1968.