Arte y lujo

Todo comenzó con un lápiz: Jean Schlumberger y el universo creativo de Tiffany & Co.


Desde París, ¡HOLA! México estuvo presente en la apertura de I Am Only a Pencil en el Musée des Arts Décoratifs, la muestra que abre los archivos de Jean Schlumberger para descubrir los dibujos, objetos personales y extraordinarias joyas detrás de uno de los legados más fascinantes de Tiffany & Co.


Tiffany & Co MAD© Cortesía
Georgina VillaColaboradora de Lifestyle y Moda
Octubre 2, 2026 12:43 PM EDT

Es difícil hablar de la historia de la joyería sin detenerse a pensar por un momento en Jean Schlumberger. Cuando, en 1956, comenzó su colaboración con Tiffany & Co., el diseñador francés abrió un nuevo capítulo creativo para la Casa: uno protagonizado por criaturas fantásticas, flores exóticas, elementos botánicos y una imaginación que, casi siete décadas después, continúa inspirando a nuevas generaciones.

Ahora, ese universo creativo vuelve al lugar donde todo comenzaba para Schlumberger: el papel.

En París, en plena semana de la moda -cuando la ciudad recibe las colecciones Primavera-Verano 2027-, el equipo de ¡HOLA! México se reúne en el Musée des Arts Décoratifs para descubrir I Am Only a Pencil, la nueva iniciativa desarrollada junto a Tiffany & Co. en torno al legado creativo de Jean Schlumberger.

Jean Schlumberger, uno de los artistas más talentosos del siglo XX, cambió para siempre el mundo del diseño de joyería cuando se incorporó a Tiffany & Co. en 1956.© Cortesía
Jean Schlumberger, uno de los artistas más talentosos del siglo XX, cambió para siempre el mundo del diseño de joyería cuando se incorporó a Tiffany & Co. en 1956.

La cita no podría tener un escenario más parisino. Atravesamos las Tullerías hasta llegar al museo, donde nos recibe el Dr. Sylvain Cordier, curador y director del Departamento de Arte Europeo del Virginia Museum of Fine Arts, institución que aportó su experiencia científica al proyecto. Antes de comenzar el recorrido, nos explica la dimensión de la iniciativa: preservar y estudiar miles de dibujos originales y cerca de 10,000 documentos relacionados con Schlumberger, con la intención de que este extraordinario archivo pueda seguir siendo consultado por investigadores, curadores y, sobre todo, futuros creadores. Porque la exposición es, ante todo, una invitación a entrar en la mente de Schlumberger.

Una de las piezas que se muestran en el recorrido. © Cortesía
Una de las piezas que se muestran en el recorrido.

Más que una colección de joyas extraordinarias, el recorrido reconstruye su proceso creativo de principio a fin. Todo comienza con una línea sobre el papel: dibujos, anotaciones y bocetos que más tarde adquirían volumen gracias al diálogo con modelistas, artesanos y gemólogos. Es ahí, quizá, donde se entiende lo increíble de su trabajo: antes de convertirse en objetos preciosos, sus joyas fueron ideas dibujadas a mano.

Media Image© Cortesía
Media Image© Cortesía

Los bocetos conviven con fotografías, recortes de revistas y periódicos, cuadernos y objetos personales que revelan una dimensión más íntima del diseñador. Entre ellos encontramos incluso una nota escrita a mano por su querido amigo Christian Dior, y por un instante, nos situamos dentro del círculo creativo de una época irrepetible.

Y después están, por supuesto, las joyas.

Naturaleza, fantasía y un elegante sentido del humor atraviesan la exposición como un hilo conductor. Animales, criaturas marinas y formas botánicas cobran vida a través del color y el movimiento, recordándonos por qué mujeres como Jacqueline Kennedy y Elizabeth Taylor encontraron en las creaciones de Schlumberger algo mucho más seductor que el simple valor de las piedras.

El brazalete 'Croisillon' se convirtió en una de las piezas insignia del guardarropa de Kackie Kennedy en los años 60. © Cortesía
El brazalete 'Croisillon' se convirtió en una de las piezas insignia del guardarropa de Kackie Kennedy en los años 60.
Jackie Kennedy con uno de sus brazaletes en 1967 en Nueva York. © Getty Images
Jackie Kennedy con uno de sus brazaletes en 1967 en Nueva York.

Y flores, ¡muchas flores!

Una de las salas más memorables reúne algunos de sus diseños florales más emblemáticos, entre ellos los collares Hedges and Flowers, Jasmine y Tulips. Aquí, la naturaleza deja de ser una referencia literal para convertirse en exuberancia: pétalos, ramas y volúmenes parecen moverse sobre el cuerpo, transformados por piedras y metales preciosos.

El Virginia Museum of Fine Arts aportó su experiencia científica al proyecto. © Cortesía
El Virginia Museum of Fine Arts aportó su experiencia científica al proyecto.
Más que una colección de joyas extraordinarias, el recorrido reconstruye su proceso creativo de principio a fin. © Cortesía
Más que una colección de joyas extraordinarias, el recorrido reconstruye su proceso creativo de principio a fin.

A medida que avanzamos, aparece también el amor de Schlumberger por el surrealismo y la Alta Costura. Sus joyas tienen algo de escultura en miniatura, pero también de prenda: dialogan con el cuerpo, se mueven y se articulan y parecen pensadas para cobrar vida al ser llevadas. El recorrido no cierra con broche de oro, sino —casi literalmente— con un broche de lapislázuli.

La última parte está dedicada a Bird on a Rock, una de las creaciones más reconocibles de Tiffany & Co. Concebido originalmente como un objeto decorativo y posteriormente transformado en broche, el pequeño pájaro posado sobre una piedra se convirtió en uno de los grandes símbolos del imaginario de Schlumberger: ingenioso, sofisticado y deliberadamente inesperado.

La naturaleza y las criaturas exóticas siempre formaron parte de las creaciones de  Jean Schlumberger. © Cortesía
La naturaleza y las criaturas exóticas siempre formaron parte de las creaciones de Jean Schlumberger.

Pero quizá lo más interesante de I Am Only a Pencil ocurre más allá de las vitrinas. La colaboración entre Tiffany & Co., el Musée des Arts Décoratifs y el Virginia Museum of Fine Arts no busca únicamente celebrar a uno de los diseñadores más visionarios de la historia de la Casa. Al conservar, estudiar y hacer accesible su archivo, el proyecto permite que aquello que comenzó hace décadas con un lápiz pueda convertirse, en el futuro, en el punto de partida de nuevas ideas.

Y esa parece ser la mejor manera de entender el legado de Jean Schlumberger: no como algo terminado, sino como una conversación creativa que todavía continúa.