El pádel es hoy uno de los deportes más populares a nivel mundial pues es practicado por atletas, celebridades, empresarios y por supuesto amantes de las actividades al aire libre. El origen de este deporte sin embargo no puede estar más alejado de academias deportivas o federaciones tradicionales.
La historia del pádel comienza en un contexto doméstico pero lleno de glamour. El nacimiento del pádel se remonta a finales de la década de los sesenta, específicamente a 1969, cuando el empresario mexicano Enrique Corcuera, quien vivía en Acapulco, decidió adaptar una cancha de tenis en su casa. El espacio con el que contaba no permitía construir una cancha reglamentaria, por lo que optó por cerrar el terreno con muros y limitar las salidas de la pelota, creando así un juego más controlado, dinámico y social.
Con el tiempo, esta versión del tenis tomó forma distinta, estableciendo reglas específicas y una identidad más allá del deporte blanco. Así nació el pádel: un deporte que combina técnica, estrategia y convivencia.
El mito de Miss Argentina 1969
Parte del encanto de la historia del pádel radica en una anécdota que ha circulado durante décadas y que lo vincula con el glamour internacional. Según esta versión, Corcuera habría diseñado la cancha pensando en su esposa, quien había sido Miss Argentina en 1969, quien luego de un ultimátum amenazó a Corcuera con terminar su relación si este no le construía una cancha de tenis, por falta de espacio, Enrique construyó una cancha más chica y controlada, con paredes que evitaran que se perdiera la pelota.
Aunque no existen registros que confirmen este título de belleza ni que esta haya sido la razón principal de la creación del pádel, la historia ha perdurado como parte del imaginario del deporte. Más que un dato comprobado, se ha convertido en una leyenda fundacional que conecta al pádel con un estilo de vida sofisticado, exclusivo y social.
La diferencia entre el pádel y el tenis
Aunque a simple vista pueden parecer deportes similares, el pádel y el tenis presentan diferencias clave en su ejecución. La más evidente es la cancha cerrada con muros, que permite que la pelota rebote y continúe en juego, haciendo los intercambios más largos y estratégicos.
Además, el pádel se juega en parejas, lo que fomenta el trabajo en equipo, mientras que el tenis puede jugarse de manera individual. Además, el pádel se juega con palas que son sólidas y sin cuerdas, lo que hace que el deporte sea más accesible para principiantes, debido a que es menos técnico.
Los beneficios de jugar pádel
Más allá de su historia y estética, el pádel ofrece múltiples beneficios para la salud. Es un excelente ejercicio cardiovascular que mejora la resistencia, la coordinación y los reflejos. Al ser un deporte de impacto moderado, reduce el riesgo de lesiones en comparación con otras disciplinas que pueden ser más agresivas.
También tiene un fuerte componente social: jugar en pareja y en espacios cerrados favorece la convivencia, el trabajo en equipo y la constancia. A nivel mental, ayuda a reducir el estrés, mejorar la concentración y fortalecer la toma de decisiones rápidas.
Quizá por eso el pádel no solo se ha consolidado como un deporte, sino como un fenómeno cultural que une bienestar, comunidad y cierto aire de sofisticación heredado desde sus orígenes.









