Para 2026, Marileidy Paulino ya no perseguía a las mujeres más rápidas del mundo; ellas la perseguían a ella. Dos años después de hacer historia en París, la velocista dominicana se enfrentaba a un desafío diferente: mantenerse en la cima. Llegado septiembre, nadie había logrado alcanzarla.
Su camino hacia la cima comenzó lejos de los focos olímpicos. Paulino, quien creció en Nizao (República Dominicana), no descubrió el atletismo hasta una edad relativamente tardía, tras haber probado otros deportes. Sin embargo, cuando llegó a la pista, algo hizo 'clic'. Lo que siguió fue un ascenso extraordinario que la llevó desde Nizao hasta el escenario olímpico de París, donde ganó la medalla de oro en los 400 metros y se convirtió en la primera mujer dominicana en conquistar un título olímpico individual.
Aquella victoria podría haber sido el momento decisivo de su carrera. En cambio, se convirtió en el comienzo de otro capítulo.
A lo largo de 2026, Paulino siguió cruzando la meta en primer lugar. Ganó carreras de la Liga de Diamante en Doha, París, Mónaco, Londres, Silesia y Bruselas. En París, marcó un tiempo de 48,48 segundos, la marca más rápida del año en los 400 metros femeninos en aquel momento. Para cuando llegó a Bruselas, ya había recuperado el título de la Liga de Diamante, el cuarto de su trayectoria.
Sigue en la cima
Septiembre trajo una nueva prueba para la campeona dominicana. En el campeonato inaugural World Athletics Ultimate Championship de Budapest, Paulino se adjudicó el título de los 400 metros con un tiempo de 49,07 segundos. Seis días después, volvió a la pista en el evento Athlos de Londres. Esta vez, al entrar en la recta final de la carrera, le tocó a ella remontar posiciones.
Entonces se produjo esa aceleración que ya resulta tan característica. Paulino imprimió fuerza en los metros finales y cruzó la meta en 48,73 segundos, manteniendo así su condición de invicta en la temporada 2026. Fue, además, la decimoquinta vez en su carrera que bajaba de la barrera de los 49 segundos, igualando el récord histórico.
A sus 29 años, Paulino ya no busca reconocimiento. Es campeona olímpica, bicampeona mundial y la número uno del mundo en los 400 metros.
En la República Dominicana, sus victorias tienen un significado que trasciende el cronómetro. Cada vez que Paulino sube a un podio internacional, la bandera de una nación caribeña de unos 11 millones de habitantes se alza junto a ella. Ha brindado al deporte dominicano un nuevo escenario mundial y una campeona cuya historia comenzó lejos de los centros tradicionales del atletismo.
Aunque Paulino llegó a las pistas más tarde que la mayoría, no tardó en dejar huella. Dos años después de la mayor victoria de su carrera, sigue corriendo como si aún tuviera algo que demostrar. Y todas las demás siguen intentando alcanzarla.
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