La Copa Mundial de la FIFA siempre ha pertenecido al mundo. Para Janelle Prieto, llevarla a Miami en 2026 supuso una experiencia personal. Como directora de marketing y participación comunitaria del Comité Organizador de Miami para la Copa Mundial de la FIFA 26, contribuyó a liderar las iniciativas de marketing y vinculación con la comunidad relacionadas con el papel de su ciudad natal en uno de los mayores escenarios deportivos del planeta.
Originaria de Miami y orgullosa hija de inmigrantes cubanos, Prieto aporta más de 16 años de experiencia en Estados Unidos, América Latina y Europa. Su trayectoria abarca los ámbitos del deporte mundial, las comunicaciones y las iniciativas de impacto comunitario, centrándose a menudo en conectar a grandes organizaciones con las personas y los lugares de su entorno.
Dicha misión cobró vida en el FIFA Fan Festival de Miami, celebrado en Bayfront Park. Concebido como un punto de encuentro más allá del estadio, el festival reunió a los aficionados para disfrutar de transmisiones en directo de la Copa Mundial, música, espectáculos culturales, gastronomía y experiencias interactivas, brindando a Miami una nueva oportunidad de compartir su identidad multicultural con visitantes de todo el mundo.
Construyendo comunidad a través de los deportes
Antes de incorporarse a la iniciativa de la Copa Mundial, Prieto lideró las áreas de comunicación corporativa, relaciones públicas y responsabilidad social en la Concacaf. Allí desarrolló y lanzó Bigger Game, la estrategia de responsabilidad social de la organización, diseñada para generar un impacto positivo en sus 41 asociaciones miembro.
Anteriormente, como vicepresidenta de Comunicaciones, Marketing y Alianzas Comunitarias del Comité Organizador del Super Bowl en Miami, Prieto contribuyó a dar forma a la campaña en torno al Super Bowl LIV, incluidas las iniciativas comunitarias y la campaña LIVE IT MIAMI.
Una historia de Miami
La Copa del Mundo llevó la trayectoria profesional de Prieto de vuelta al lugar donde comenzó su propia historia. Mientras Miami daba la bienvenida al mundo, su labor trascendió la mera promoción de un destino; se trataba de conectar un evento de alcance mundial con la comunidad que considera a la ciudad su hogar.
Para ella, hija de inmigrantes cubanos, aquel momento tuvo un significado especial: el mundo llegaba a Miami y ella ayudaba a su ciudad natal a contar su historia ante una audiencia global
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