La activista de origen latino Dolores Huerta, cofundadora de United Farm Workers, el primer sindicato de trabajadores agrícolas de los Estados Unidos, falleció este 28 de octubre a los 96 años, informó su familia. Sin embargo, su frase “¡Sí, se puede!”, que se convirtió en un grito de lucha para mejorar las condiciones laborales en los campos del país le sobrevivirá para siempre.
“Con profunda tristeza anunciamos que nuestra amada madre, Dolores Huerta, ha fallecido hoy a la edad de 96 años. Como pueden imaginar, este es un momento increíblemente difícil para nosotros, y pedimos privacidad mientras atravesamos el duelo por esta tremenda pérdida para nuestra familia”, informaron los familiares de Dolores en un comunicado.
“Sabemos que muchos de ustedes alrededor del mundo comparten nuestro dolor, y pronto organizaremos homenajes y celebraciones para honrar su extraordinaria vida y legado”, agregaron.
Y aunque la familia no reveló más detalles sobre el deceso, el portavoz Erik Olvera reveló que Dolores falleció a causa de cáncer en su casa en Bakersfield, California, donde estuvo rodeada de su familia.
“Su trabajo de toda la vida fue empoderar a su comunidad para enfrentar y superar las injusticias, y dejó a los trabajadores agrícolas y a toda la comunidad latina más fuerte y organizada de lo que la encontró”, declaró Teresa Romero, presidenta de United Farm Workers, en un comunicado.
Dolores Huerta y su historia de lucha por los derechos civiles
Huerta se mantuvo activa hasta bien entrados sus 90 años, participando en protestas y alentando a los activistas a alzar la voz en temas como los derechos de las mujeres y de las personas LGBTQ+. “Parece que la historia sigue repitiéndose. Ves lo que está pasando ahora mismo en nuestro país y sabemos que la gente tiene que levantarse”, dijo hace apenas unos meses a The Associated Press.
Nacida el 10 de abril de 1930 en Dawson, Nuevo México, Dolores se trasladó a California con su madre cuando tenía 3 años. Ahí creció viendo de cerca el movimiento campesino, y en 1962 fundó junto con César Chávez, el sindicato United Farm Workers para buscar mejorar las condiciones de los trabajadores del campo.
Su labor a favor de los derechos civiles y su lucha feministas le valieron varios reconocimientos, incluida la Medalla Presidencial de la Libertad, el mayor honor civil de los Estados Unidos. En 2012, el entonces presidente Barack Obama le entregó el reconocimiento elogiando a Dolores como como una líder tenaz. “Me alegra que no haya sido dura conmigo… porque con Dolores no se juega”, bromeó entonces Obama en alusión al eslogan que él usó en su campaña y que era el mismo grito de lucha de Huerta: “¡Sí se puede!”.









