El mundo de la ciencia, la tecnología y la investigación está lleno de mujeres que, a lo largo de la historia, han destacado por sus aportaciones en distintas áreas. Entre ellas se encuentra Margaret Hamilton, ingeniera e informática estadounidense que sentó las bases del software que permitió al programa Apolo cumplir uno de los objetivos más ambiciosos de su época: llevar al ser humano a la Luna y traerlo de regreso a salvo.
Después de una vida dedicada a las matemáticas, la ingeniería y el desarrollo tecnológico, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), donde Hamilton trabajó, confirmó su fallecimiento. Aunque su muerte ocurrió el pasado 30 de septiembre, la noticia fue comunicada públicamente hasta esta mañana. Con su trayectoria, Hamilton no solo dejó una huella en la exploración espacial, sino que también abrió camino para nuevas generaciones de mujeres en la ciencia, la tecnología y la ingeniería.
Margaret Hamilton: una vida dedicada a la ingeniería y la investigación
La ingeniera nació en 1936 en Paoli, Indiana y entró a estudiar matemáticas en la Universidad de Michigan para después trasladarse y terminar la carrera en el Earlham College con una licenciatura secundaria en filosofía.
Su primer gran trabajo fue justamente en el MIT donde entró a trabajar en 1959 y se mantuvo dirigiendo la División de Ingeniería de Software hasta la década de 1970. Fue en este departamento donde lideró grandes equipos —de hasta 100 ingenieros— para establecer a la ingeniería del software como una disciplina profesional.
Sus primeras aportaciones en este trabajo incluyeron un software para predecir patrones meteorológicos y un sistema para detectar ataques soviéticos durante la Guerra Fría. En 1961, Hamilton y su departamento firmaron un contrato con la NASA para diseñar los softwares del programa Apolo con el que se lograba conseguir un objetivo ambicioso: llevar al ser humano a la Luna.
Su trabajo e influencia fueron clave para que el 20 de julio de 1969, Neil Amstrong pudiera pisar la Luna con más de 600 millones de espectadores. Hamilton fue la responsable de implementar un sistema de prioridad de tareas en el Módulo de Excursión Lunar para que, en caso de sobrecarga en la computadora de navegación, ésta pudiera mantener a salvo la misión y a los pasajeros. Este mismo sistema fue el responsable de evitar que el Apolo 11 abortará la misión tras una crisis de sobrecarga antes de tocar la superficie de la Luna.
Después de esta misión, Margaret fundó dos compañías: Higher Order Software y Hamilton Technologies. Aquí trabajó para expandir bases de la metodología de programación utilizadas hasta el día de hoy donde se hace énfasis en detectar errores a tiempo. Su influencia fue reconocida en 2016 por Barack Obama, quien le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad.
"Decir que fue una pionera, decir que se adelantó a su tiempo, sería quedarse muy corto", fueron parte de las palabras del MIT tras el fallecimiento de la ingeniera.








