El proyecto más importante en la vida de Camilo Echeverry no es un álbum ni una gira de conciertos, sino la crianza de sus hijas. El cantante ha demostrado ser un padre ejemplar con sus pequeñas Índigo y Amaranto, fruto de su matrimonio con Evaluna Montaner. Sin embargo, como cualquier papá, se ha enfrentado a algunos desafíos mientras desempeña este importante papel, tal como recientemente lo confesó. El artista colombiano explicó las poderosas razones por las que reveló ha optado por simular escasez en casa y pedir que no les den regalos a sus niñas.
Camilo acudió como invitado al podcast Lo Que Tú Dices, de Alex Fidalgo, y se sinceró sobre sus temores como padre. “Todo lo que yo considero valioso en mí, las cosas que me gustan de mí mismo, de mi identidad, de la persona que soy y de la personalidad que tengo, son todas cosas hijas de vainas que yo viví con mis papás y que mis hijas no están viviendo conmigo. Eso me c**a de susto”, confesó el cantante de 32 años.
Consciente de esta realidad tan distinta en la que están creciendo sus hijas, el cantante de Vida de Rico ha implementado ciertas medidas con el fin de que Índigo y Amaranto aprendan a valorar las cosas, aunque vivan rodeadas de comodidades que para él fueron ajenas mientras crecía.
“Por ejemplo, el valor de las cosas. Mis hijas no van a poder vivir eso. La escasez a mí me toca simularla y me va remal, pero lo intento”, compartió Camilo. “O por ejemplo, me toca hacer una fiesta de cumpleaños de Índigo y poner en la tarjeta: ‘No traigan regalos, por favor, por favor no más regalos a mi hija, no más, se los pido por favor, si la aman no le den más regalos’”, reveló el cantante.
El cantante originario de Medellín explicó que ha sido todo un reto dosificar los regalos que reciben sus hijas. “(Tengo que) tratar de simular recibir los regalos y, antes de que ella los vea, guardarlos rápido para entregárselos de a uno cada vez al mes. Pero ¿cómo dosificas 700 regalos? O en el hotel en el que estamos ahorita, que les han regalado 14 peluches a mis hijas...”, contó. “A mí eso me preocupa, ese reto que tengo yo es de los que más me ocupan, que no sé qué va a pasar con eso. Considero que mis hijas vienen ya con un chip muy interesante”, admitió.
Evaluna Montaner tuvo una infancia parecida a la de sus hijas
Durante la charla con Alex, Camilo comparó su historia con la de su esposa Evaluna, quien al igual que sus hijas, creció en una familia ligada a la música y al éxito de Ricardo Montaner: “Mi esposa tiene una historia absolutamente diferente a la mía. Viene de una familia en la que lo tuvo todo, su papá era una superestrella y desde que ella nació él ya lo era. Vivió entre conciertos sold out como mis hijas. Y entonces tú tienes una de dos rutas: o miras eso y dices ‘Eso quiero’, o no, como mi esposa”.
“Mi esposa dice: ‘¿A qué hora cierran el lugar donde venden el heladito que nos gusta?'. Ella no tiene ni idea de cuántos tickets se vendieron, de si nos va bien o nos fue mal, ella no sabe en qué posición está en no sé qué, no tiene ni idea de cuántos seguidores tiene en Instagram. Ella verdaderamente va por otro lado porque no tiene nada que probar y ya vio que el momento favorito de su papá era volver del concierto a estar en familia”, explicó Camilo.
“Entonces ella dice: ‘Bueno, me salto toda esta vaina de tener que demostrarle al mundo que yo existo a través del éxito’”, expuso. “Entonces veo que mis hijas tienen ciertas cosas que me gustan mucho más de mi esposa que de mí, han heredado ciertas cosas en el temperamento de ella que me hacen ilusión. Pero sí me asusta mucho eso de este tipo de papá que soy”, expresó.










