Con su nuevo álbum, Para Cuando Sean Mayores, Camilo ha dejado ver un lado mucho más personal, en especial cuando se trata de sus hijas Índigo y Amaranto, fruto de su matrimonio con Evaluna. Para él, no hay nada más importante que la familia; y dispuesto a proteger a sus pequeñas, él y Evaluna tomaron la firme decisión de mantener en privado su identidad, compartiendo únicamente imágenes en las que aparecen de espaldas o videos donde se escuchan sus voces. Con el paso del tiempo, esta elección ha empezado a tener un impacto en Índigo, la mayor de las dos, quien ya comienza a notar las diferencias entre su vida y la exposición pública de sus padres.
Las niñas saben que la gente busca tomarse fotos con mamá y papá, y cada vez que alguien se acerca a ellos con esa intensión, Índigo observa cómo se le pide a la gente: “Pero que no salga la niña, tapen a la niña”, reveló Camilo en entrevista Lo Que Tú Digas. Esa situación ha despertado en ella preguntas inevitables: “¿Por qué la gente dice que me tapen? ¿Por qué me ocultan?”, cuenta el cantante sobre la curiosidad de la pequeña de cuatro años, quien incluso ha ha aprendido a girarse para no aparecer en las imágenes.
Sin embargo, Camilo reconoce que esta dinámica le preocupa y en sus palabras, explica: "Van a necesitar terapia en 20 años". Sin embargo, insiste en que la decisión de no mostrar sus rostros responde a un principio de respeto y autonomía de las niñas: "Nosotros nunca publicamos la cara de nuestras hijas porque sería decidir por ellas que ellas van a ser parte de un asunto al que solamente vas a entrar con gusto si lo decides tú". Para la pareja, el exponerlas sin su consentimiento sería una forma de tortura.
A pesar de ello, está dispuesto a apoyarlas en lo que sea que elijan para su camino: "Si una de ellas quiere dedicarse a ser contadora pública y le da la gana de eso, pues quién soy yo para decidir que ella tiene que salir en la tapa de la revista".
El recuerdo más doloroso de su carrera
El cantante también recordó uno de los momentos más difíciles de su carrera artística, cuando siendo joven una disquera lo rechazó a pesar de que ya se encontraba eligiendo los temas que presentarían juntos. "Me citan en la disquera donde yo estaba firmado en ese momento a escuchar los demos… y me dicen: ‘No vamos a grabar el disco y te vamos a dar la carta de libertad, ya no vas a estar firmado aquí y a propósito nos debes una plata'". Aquella noticia lo golpeó profundamente, haciéndolo sentir que había fracasado.
La situación se volvió aún más dura porque, en ese mismo momento, su padre, Eugenio Echeverrí, atravesaba una delicada crisis de salud. "Yo estaba viviendo la situación de que mi papá se va a morir, le dio una cosa a los pulmones, una neumonía organizada a causa de una bacteria que le pegaron las abejas", reveló el cantante. Camilo recuerda lo difícil que fue contarle a su padre que lo habían despedido de la disquera, en medio de la fragilidad que ya vivía la familia.
Pero, como muchas situaciones de sus años juveniles, hoy lo ve como una importante lección y al mirar atrás, el artista se conmueve al pensar en aquel joven que manejaba después de recibir la noticia. "Cuando pienso en ese momento y pienso en ese Camilito, me da ganas de llorar". Aunque en ese entonces superó la adversidad sin lágrimas, hoy no puede contener el llanto al recordar la dureza de esa etapa y la vulnerabilidad de aquel “hermanito chiquito” que enfrentaba el rechazo y la incertidumbre.










