Tiger Woods recibió permiso de un juez de Florida para abandonar Estados Unidos tras su accidente automovilístico en Jupiter Island el viernes 27 de marzo. La estrella del golf, de 50 años, fue acusado de conducir bajo los efectos del alcohol y de negarse a someterse a una prueba de orina tras el accidente.
La policía que acudió al lugar describió su comportamiento como "letárgico" y con "signos de intoxicación". Se le encontraron dos pastillas blancas en el bolsillo, que posteriormente se identificaron como hidrocodona, un potente analgésico y opioide altamente adictivo utilizado para tratar el dolor crónico intenso.
Según documentos judiciales, el abogado de Tiger, Douglas Duncan, escribió que "basándose en la recomendación del médico tratante del acusado, la recomendación de un centro de tratamiento en el extranjero se fundamenta en el complejo cuadro clínico del acusado y la necesidad urgente de un nivel de atención que no puede brindarse de manera segura ni efectiva dentro de Estados Unidos, ya que su privacidad se ha visto comprometida repetidamente".
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El abogado continuó exponiendo sus argumentos, asegurando que la atención mediática en torno a su cliente, podrían afectar su recuperación. "El escrutinio médico constante y la exposición pública crean importantes obstáculos para su atención y provocarían retrocesos e incapacidad para participar plenamente en el tratamiento".
"De acuerdo con la opinión del médico tratante del acusado, el tratamiento hospitalario en el centro de tratamiento en el extranjero es médicamente necesario debido a la complejidad de su caso y a la necesidad de un programa intensivo, altamente individualizado e integrado médicamente", se lee en los documentos. El centro en cuestión "proporcionará monitorización continua y la capacidad de ajustar rápidamente las intervenciones de tratamiento en un entorno altamente controlado".
El pasado 31 de marzo, la leyenda del golf emitió un comunicado en sus redes sociales, pronunciándose por primera vez de forma pública, tras los sucesos ocurridos el pasado viernes 27. "Soy consciente de la gravedad de la situación en la que me encuentro hoy", se lee en las primeras líneas de su mensaje, en el que explica que se alejará del campo de golf para enfocarse en su salud física y mental.
"Me tomaré un tiempo para buscar tratamiento y concentrarme en mi salud. Esto es necesario para priorizar mi bienestar y trabajar hacia una recuperación duradera", agregó.
"Me comprometo a tomarme el tiempo necesario para regresar más sano, fuerte y concentrado, tanto en lo personal como en lo profesional", continuó en su mensaje. "Agradezco su comprensión y apoyo, y les pido privacidad para mi familia, mis seres queridos y para mí en este momento", concluyó.
Woods no tenía mucho de haber regresado al juego, luego de un año de baja debido a complejas lesiones y una cirugía en octubre pasado.
Su vuelta al golf se dio de la mano de los Jupiter Links GC, equipo integrado por Max Homa, Kevin Kisner y Tom Kim. El grupo compitió en el TGL Golf 2026, donde fueron derrotados por Los Angeles Golf Club (LAGC) el pasado 24 de marzo, tan solo tres días antes de su arresto.
Tiger, quien comparte dos hijos con su exesposa Elin Nordegren, ha pasado por varias cirugías a lo largo de su vida como profesional del golf, sobre todo después de su fatídico accidente automovilístico en 2021, en el que se dañó la pierna y el tobillo. También ha pasado por múltiples operaciones en la espalda, como una sustitución de disco en las vértebras C4-C5.








